Un análisis de Renta4 SAB advierte que, si El Niño se intensifica, el índice Peru Select podría corregir cerca de 12% en los próximos seis a nueve meses. Ese ajuste, según el documento, respondería más a un aumento en la percepción de riesgo de los inversionistas que a un deterioro real de los fundamentos financieros de las compañías.

La experiencia de los eventos de 2015-2016 y 2023-2024 muestra que el mercado suele anticipar los riesgos climáticos antes de que se reflejen en los resultados corporativos, señala el reporte. Aun así, la corrección proyectada quedaría muy por debajo del escenario de estrés observado en el primer episodio mencionado.

Entre las firmas analizadas, Cementos Pacasmayo aparece como la de mayor exposición climática. La razón: concentra prácticamente toda su operación en el norte del país, una zona vulnerable a lluvias intensas y a alteraciones en la actividad agrícola. No obstante, Renta4 sostiene que las inversiones ejecutadas desde 2015 —como la modernización de sus plantas y la mayor producción propia de clinker— han fortalecido su capacidad de adaptación.

Incluso durante el episodio de 2023-2024, cuando la compañía enfrentó menores volúmenes de venta y gastos extraordinarios en infraestructura, logró elevar su margen EBITDA. Eso fue posible gracias a eficiencias operativas y a una estrategia enfocada en preservar la rentabilidad antes que en recuperar participación de mercado.

Pese a ello, la acción aún cotiza cerca de sus múltiplos históricos, por lo que Renta4 mantiene uno de los mayores riesgos de corrección si el escenario climático empeora.

Renta4 identificó realidades muy distintas entre las tres compañías ante un eventual Fenómeno El Niño. En el caso de Engie Energía, el foco de riesgo está en sus centrales hidroeléctricas y en las interrupciones operativas que podrían generar sequías, huaicos o una menor disponibilidad de recursos hídricos. La firma ya implementó planes preventivos, entre ellos un comité especializado para el monitoreo del fenómeno y obras de mitigación en activos estratégicos. Pese a ello, los episodios previos analizados por la corredora muestran que el impacto sobre sus márgenes fue reducido y manejable, y que el descuento de la acción frente a sus múltiplos históricos sugiere que parte del riesgo climático ya estaría incorporado en su valorización.

Ferreycorp, en tanto, suele ser vista como una empresa expuesta por su vínculo con la construcción e infraestructura, pero Renta4 concluye que sus resultados dependen principalmente del ciclo de inversión minera y del negocio de repuestos y servicios, que aporta ingresos recurrentes y protege los márgenes. Durante los dos últimos eventos de El Niño, la compañía incluso incrementó o mantuvo su rentabilidad operativa y nunca atribuyó un deterioro relevante al fenómeno climático. Aun así, la corredora advierte que su valorización sigue siendo exigente, por lo que un escenario de mayor incertidumbre climática podría generar una compresión de múltiplos.

Para Alicorp, el riesgo se concentra en la acuicultura, específicamente en el alimento balanceado para camarón, aunque el resto de sus unidades ha funcionado como amortiguador. De hecho, Renta4 destaca que Alicorp registró el mayor índice de resiliencia operativa entre las empresas analizadas durante los episodios de 2015-2016 y 2023-2024, gracias al desempeño de Consumo Perú, Negocios Internacionales y el segmento B2B.

Para Renta4, las caídas bursátiles de eventos previos respondieron más a una sobreestimación del riesgo que a un deterioro estructural de las utilidades, y el descuento actual de la acción frente a sus múltiplos históricos evidenciaría que buena parte de ese riesgo ya fue descontado por el mercado. La firma sostiene que el mercado peruano tiende a castigar las valorizaciones con mayor intensidad que el impacto real observado en los resultados financieros.

En ese sentido, un Fenómeno de El Niño fuerte podría generar episodios de volatilidad y correcciones en las acciones más expuestas; sin embargo, las mejoras operativas implementadas durante la última década, el crecimiento esperado de utilidades y un entorno macroeconómico más favorable harían poco probable repetir las caídas registradas en 2015-2016. Bajo ese escenario, una eventual corrección asociada al riesgo climático podría convertirse en una oportunidad para inversionistas de largo plazo, más que en un deterioro permanente de los fundamentos corporativos.

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