La explicación de por qué Julián Pérez Mallqui, un ayacuchano con un extenso prontuario, llegó al nuevo Congreso Bicameral es simple: fue reclutado por Roberto Sánchez, excandidato presidencial de Juntos por el Perú, cuya trayectoria tampoco es precisamente pulcra o destacable. “Dios los cría y ellos se juntan”, dice el refrán.
Pérez, que se identifica con el VRAEM, esa zona infestada de narcotraficantes y rezagos de Sendero Luminoso, juramentó como diputado jurando “por mi familia, por la cocamama, el VRAEM, por la extinción de todos los corruptos y terruqueadores y por la libertad de Pedro Castillo”. No pasaron ni seis días y terminó detenido por agredir a una mujer. El sábado salió en libertad y volvió a sus funciones como si nada hubiera pasado.
Según sus antecedentes oficiales, es un prontuariado, ‘pegalón’, abusivo y mentiroso. Estuvo preso por atropellar, en aparente estado de ebriedad, a una madre y a su menor hija. Intentó fugar y se enfrentó a la policía. Fue sentenciado con pena suspendida y debía pagar una indemnización a las víctimas, pero jamás cumplió. También tuvo otros procesos por violencia familiar y por brindar declaraciones administrativas falsas.
El escándalo de Pérez le cayó del cielo a Sánchez para apaciguar una potente denuncia periodística del programa ‘Cuarto poder’. El medio reveló documentos que probarían que, cuando fue congresista, Sánchez recortaba los sueldos a sus trabajadores. Eran unos chats de WhatsApp que Zoila Yauri Aquino, su exasesora, le escribía con pena e indignación a sus familiares relatando los descuentos que sufría en sus pagos.
Los mensajes fueron encontrados en el teléfono celular de Yauri, el mismo que fue incautado por la policía cuando detuvo a su esposo, Edison Flores Palomino, investigado por el delito de desvíos de insumos para el narcotráfico.
La situación judicial de Roberto Sánchez se complica. El Poder Judicial decidió la semana pasada continuar investigándolo y llevarlo a juicio oral por el presunto aprovechamiento de los aportes de los militantes de su partido, por un monto de 280 mil soles. En ese escenario, los chats difundidos por Yauri comprometen directamente al excongresista: en uno de ellos, Yauri escribió: “El 40 % Roberto me quita (de) mi sueldo y Marisol es la que cobra todos los meses en persona. En el despacho solo trabajamos tres personas. Marisol trabaja en Mincetur de manera irregular, pero cobra del despacho”. Mincetur es la cartera donde Sánchez fue ministro en la época del golpista Pedro Castillo.
En otro mensaje, Yauri agregó: “Marisol ya está pidiendo el reporte de sueldos del mes de octubre. Como todos los meses me recortará S/ 1800, no me alcanzará para terminar de pagar algunos pendientes”.
A Sánchez se le viene la noche. Roberto Sánchez y el diputado Julián Pérez son cortados por la misma tijera. Lo mismo se puede pensar de los congresistas de su partido que se han mostrado cómplices frente a ambos casos. ¿Se imaginan qué estuviera haciendo Sánchez si hubiese sido elegido presidente? Felizmente Dios es peruano. Nos vemos el otro martes.
*Los artículos firmados y/o de opinión son de exclusiva responsabilidad de sus autores
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