El Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) proyecta que en 2026 se superarán los 11.000 petitorios mineros a nivel nacional, una cifra que marcaría un nuevo récord para el país. Hasta el 24 de julio ya se registraron 7.756 solicitudes, y de mantenerse la tendencia, el año cerraría por encima de los 10.989 petitorios contabilizados en 2025, el mayor registro de las últimas décadas.
Este incremento sostenido de solicitudes para desarrollar nuevos proyectos coincide con un escenario internacional favorable, marcado por los altos precios de los metales, una mayor demanda de cobre vinculada a la transición energética y el desarrollo de nuevas tecnologías. Ante ese contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) sostiene que el Perú debe aprovechar el favorable ciclo de los metales para acelerar inversiones, elevar la productividad y fortalecer el crecimiento económico.
Para Ingemmet, el comportamiento responde principalmente al interés de empresas e inversionistas por desarrollar nuevos proyectos en un contexto de elevados precios internacionales del cobre y el oro. La entidad, además, reporta una reducción en los tiempos promedio para obtener títulos de concesión gracias a la automatización de sus procedimientos internos.
El Fondo Monetario Internacional considera que el Perú tiene margen para impulsar reformas y aprovechar el actual ciclo minero antes de que cambien las condiciones internacionales. Entre sus recomendaciones aparecen acelerar las inversiones productivas, mejorar la eficiencia del gasto público y remover los obstáculos que limitan el crecimiento potencial de la economía. El organismo llegó a esa conclusión en su más reciente evaluación de la economía peruana, en la que resalta que las perspectivas positivas del sector ofrecen al país un espacio fiscal adecuado para abordar sus problemas estructurales.
Ese diagnóstico se apoya en un contexto internacional favorable para los países productores de minerales. El FMI proyecta que la demanda mundial de cobre continuará elevada por la transición energética, la expansión de las redes eléctricas y el crecimiento de la infraestructura para tecnologías como la inteligencia artificial, un escenario que representa una oportunidad para un país que figura entre los principales productores mundiales del metal rojo.
En paralelo, el catastro minero nacional registra 16.586 petitorios en trámite y cerca de 42.000 concesiones vigentes. Los primeros abarcan aproximadamente el 4,8% del territorio y las segundas el 12,8%, cifras que, según la entidad, desvirtúan la percepción de que la mayor parte del suelo peruano ya está concesionado. El aumento del interés por nuevas áreas coincide con ese escenario internacional que favorece a la minería local.
Menores plazos para obtener concesiones
La reducción de los tiempos para obtener un título de concesión es otro factor que podría dinamizar la actividad minera. De acuerdo con Ingemmet, el plazo promedio se acortó de 12,8 meses en los petitorios presentados en 2021 a 5,8 meses en los formulados en 2025, una mejora que la entidad atribuye a la automatización de sus procedimientos internos. Cerca del 63% de las solicitudes termina con el otorgamiento del título, mientras que el resto concluye por abandono, cancelación u otras causales previstas en la normativa.
La entidad también reportó la incorporación de aproximadamente 289.100 hectáreas mediante nuevas Áreas de No Admisión de Petitorios (ANAP), espacios que quedarán disponibles para nuevas solicitudes y que podrían sostener el dinamismo observado durante el segundo semestre del año.
El desafío es transformar el interés en inversión
Pese al contexto favorable, el FMI advierte que el país aún enfrenta desafíos estructurales que podrían limitar el aprovechamiento del ciclo de altos precios de los metales. El organismo identifica el crecimiento de la minería ilegal como una amenaza para la inversión formal, la seguridad y la gobernanza, y también señala que persisten barreras regulatorias que dificultan la formalización de empresas y reducen la productividad de la economía.
La convergencia entre el récord proyectado por Ingemmet y el diagnóstico del FMI deja un mensaje compartido: el Perú vive un momento favorable para la minería, pero capitalizarlo exige acelerar inversiones, mejorar las condiciones de ejecución y enfrentar los problemas estructurales que limitan al sector y a toda la economía. En ese contexto, el alza de los petitorios mineros se lee como una muestra de confianza en el potencial geológico nacional y en las perspectivas del mercado global. No obstante, el impacto real sobre la economía dependerá de que esas solicitudes se materialicen en exploración, nuevas operaciones y mayores exportaciones.
Para 2026, el FMI anticipa que la economía peruana sostendrá un crecimiento positivo, impulsado por los altos precios de los metales y la paulatina recuperación de la inversión privada. El organismo, sin embargo, advierte que la incertidumbre política, los eventos climáticos y el avance de la minería ilegal siguen representando factores de riesgo en el mediano plazo.
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta