Alejandro Toledo pide a Keiko Fujimori acelerar la gracia presidencial: "No quiero morir aquí en la cárcel" <<>

“Le pido a la señora Keiko Fujimori, que recibió un mensaje mío cuando murió su papá, que por favor acelere el proceso de mi pedido de gracia presidencial, porque no quiero morir aquí en la cárcel”, declaró el expresidente Alejandro Toledo al programa ‘Sin rodeos’, con una frase directa que apeló a un gesto personal que él mismo tuvo en el pasado con la mandataria.

Toledo pidió a la mandataria acelerar el proceso de su liberación por medio de una gracia presidencial. Foto: composición LR

El exmandatario, quien cumple una condena de más de 20 años por el caso ‘Interoceánica Sur’, volvió a solicitar este domingo la gracia presidencial para salir del penal de Barbadillo y regresar a su casa. En la entrevista, Toledo afirmó que padece cáncer y serios problemas cardiacos, y aseguró que su estado de salud se ha vuelto crítico, por lo que ya no tiene tiempo que perder.

El expresidente también reveló el duro momento que atraviesa tras la muerte de su suegra, a quien no puede despedir por su situación legal. Dijo que, apenas la presidenta Keiko Fujimori apruebe su pedido, continuará su tratamiento en una clínica, y le pidió que evalúe su caso a la brevedad.

La muerte de su suegra, Eva Fernenbug, en Bruselas, removió el dolor más profundo de Alejandro Toledo, quien junto a su esposa Eliane Karp no puede hacerse cargo del entierro por los procesos legales que ambos arrastran desde hace años. "La quieren incinerar y nosotros no queremos. Yo quiero ir a visitarla, aunque sea en su tumba", contó el exmandatario. Karp, única hija de la fallecida, vive desde hace tiempo en Tel Aviv y no puede salir de Israel porque Interpol mantiene una alerta roja en su contra por el caso Lava Jato.

El expresidente reconoció que conversa con su esposa todas las semanas para saber cómo sigue la situación y que ella atraviesa momentos de angustia por no poder acompañar el duelo de su madre ni resolver el tema del entierro desde la distancia. La misma razón que lo mantiene preso a él es la que impide que ambos puedan viajar: los procesos legales que enfrentan desde hace años.

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