El 100% de las muestras de arterias humanas analizadas por un equipo de la Capital Medical University, en China, contenía microplásticos. El hallazgo, publicado en 2024 en la revista Journal of Hazardous Materials, se suma a la creciente evidencia de que estas diminutas partículas ya no solo están en los océanos, el suelo o el aire, sino también en órganos y tejidos humanos como el cerebro y los huesos.

Los investigadores examinaron 17 muestras correspondientes a tres tipos distintos de vasos sanguíneos: coronarias, carótidas y aorta. En todas ellas detectaron microplásticos, con concentraciones relativamente superiores a las observadas previamente en estudios realizados sobre sangre. Las muestras fueron obtenidas durante procedimientos quirúrgicos.

A pesar de la presencia total de estas partículas en las arterias, los científicos todavía no logran determinar con certeza cómo alcanzan esa parte del organismo. Los autores consideran que el hallazgo aporta información valiosa para comprender el posible impacto de estos materiales sobre la salud cardiovascular, aunque subrayan que todavía hacen falta más estudios para establecer una relación directa con determinadas enfermedades.

Tras analizar 17 muestras arteriales, los investigadores encontraron microplásticos presentes en todas ellas. Foto: iStock

Los investigadores enfatizan la necesidad de más estudios para aclarar cómo los microplásticos afectan la salud humana y las enfermedades arteriales.

En el tejido arterial analizado, el tereftalato de polietileno (PET) fue el material predominante: representó el 73,7 % de todas las partículas halladas. Este plástico, de uso cotidiano, está presente en botellas de agua, envases de alimentos y prendas textiles. Los investigadores señalaron que esa elevada proporción podría estar vinculada con la exposición frecuente de las personas a este material, aunque admitieron que se requieren estudios adicionales para confirmarlo.

“Encontramos que tres tipos de muestras arteriales, incluidas las arterias coronarias, carótidas y aorta, contenían microplásticos”, indicaron los autores. Uno de los hallazgos que más llamó la atención fue la diferencia entre arterias con placas de ateroma y las que no las presentaban: las muestras de coronarias y carótidas con acumulaciones de grasa registraron aproximadamente el doble de microplásticos que las de la aorta.

Pese a que este resultado sugiere una posible asociación con la aterosclerosis, los propios investigadores pidieron cautela. El estudio no demuestra que los microplásticos provoquen enfermedades cardiovasculares, pues las diferencias también podrían deberse a las características particulares de cada tipo de arteria. En ese sentido, recordaron que investigaciones previas con animales ya habían planteado posibles efectos biológicos de estas partículas. “Los microplásticos pueden provocar estrés oxidativo y daño celular, alterar el metabolismo energético y de los lípidos, además de desencadenar respuestas inmunitarias e inflamatorias, según diversas evidencias obtenidas en estudios con animales”, escribieron.

Los investigadores reconocen que aún se desconoce la ruta exacta que siguen los microplásticos hasta las arterias, aunque sospechan que la exposición se produce por múltiples vías de forma simultánea. La ingestión de alimentos y bebidas contaminados, junto con la inhalación de partículas suspendidas en el aire, figuran entre las hipótesis principales. Una vez dentro del organismo, esos fragmentos microscópicos podrían atravesar tejidos, ingresar al torrente sanguíneo y distribuirse por distintos órganos, incluidas las arterias.

Un trabajo publicado en 2024 en 'The New England Journal of Medicine' hizo un seguimiento de 257 pacientes durante 34 meses y halló que cerca del 60 % presentaba polietileno en las placas de sus arterias. Ese estudio también observó una asociación entre mayores concentraciones de microplásticos y un riesgo más elevado de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares, aunque no estableció una relación de causa y efecto.

"Este estudio aporta datos valiosos para futuras evaluaciones sobre los riesgos que representan los microplásticos para la salud cardiovascular humana", consideran los investigadores. Agregaron que será necesario identificar las fuentes de exposición, conocer cómo se distribuyen en las arterias y, sobre todo, aclarar cuáles son sus efectos sobre la salud humana y las enfermedades arteriales.

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