Tras el cordial encuentro que tuvo con Ethel Pozo en su programa, Magaly Medina fue consultada sobre la posibilidad de acercarse a Gisela Valcárcel, y la 'Urraca' fue tajante: no podría ser su amiga. "No le encuentro nada en común", sentenció.

La conductora explicó que la relación con la 'Señito' quedó marcada por los ataques que recibió en una etapa difícil de su vida. "La televisión es cíclica y pasa por todo. La televisión que vivimos Gisela y yo fue una televisión muy salvaje. Ella fue muy hiriente conmigo", recordó. En ese sentido, narró que cuando escribía en la revista Oiga, Gisela comenzó a atacarla "de una forma vil, baja y horrible", llegando a mencionar a su hijo y a su esposo de esa época. "Eso fue terrible", enfatizó.

Medina también señaló que en ese entonces ella evitaba mencionar a la hija de Valcárcel, pues era Gisela quien estaba en televisión. Sin embargo, cuando la 'Urraca' ingresó a la pantalla chica uno o dos años después, se convirtieron en "enemigas juradas". "Éramos enemigas televisivas y todos nos embarcábamos en eso; el público también caía en esa dinámica", agregó.

Sobre la amistad, Magaly fue clara: "Como siempre digo, no quiero ser amiga de nadie. Si alguna vez me hubiera provocado ser amiga de ella, hace tiempo lo habríamos sido". Además, justificó su postura señalando que prefiere tener amigos hombres porque "son más sinceros, leales y directos. No se andan con rodeos, no hablan a tus espaldas ni te envidian". Y añadió: "Las mujeres somos muy envidiosas entre nosotras; hablo por todas, incluida yo. Por eso tengo muy pocas amigas".

Con Ethel Pozo la situación es distinta, según Magaly. “Ella es la hija y los tiempos cambiaron”, sostiene la conductora, quien justifica su acercamiento con la hija de Gisela Valcárcel como algo natural. “¿Por qué no sentarme a conversar con ella de la manera más civilizada?”, se pregunta. Para la ‘Urraca’, ese encuentro “solo fue una conversación” que benefició a ambas: “Ella logró mostrar una cara que la gente no creía que tenía, y yo también pude conocer otra faceta suya”.

La conductora explica que toda la vida llamó a Ethel “mosca muerta”, pero aclara el sentido que le da a esa expresión. “Para mí una ‘mosca muerta’ es alguien que deja que otra persona diga todas las barbaridades —como hacía ‘la mona con metralleta’— sin responder, solo sonriendo y permitiendo que la ataquen”. Esa definición, que alude a la propia Gisela, contrasta con la imagen que hoy tiene de Ethel tras la conversación que ambas sostuvieron. “Aunque algunos quieran convertirlo en una leyenda, solo fue una conversación. A ella le convino y a mí también”, insiste Magaly, dejando claro que con la hija sí hubo diálogo, algo que no ocurre con la madre, con quien asegura no tener nada en común.

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