Alrededor de 50.000 personas cruzaron la frontera hacia Ceuta desde Marruecos en las últimas horas, en una de las peores crisis migratorias que ha vivido el enclave español en años. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificó el episodio como un ataque a la integridad territorial y acusó a las mafias de tráfico de propagar una lectura interesada de una sentencia judicial para fomentar las entradas. Al menos 34 personas perdieron la vida en el intento de llegar al territorio, según las autoridades locales.

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, había estimado el balance de entradas en 60.000 personas, pero el Ministerio del Interior precisó que la cifra confirmada de cruces efectivos se sitúa en 50.000, de los cuales 48.300 ya habían retornado a Marruecos a última hora del viernes, ya sea voluntariamente o mediante los dispositivos de repatriación acordados con Rabat. Vivas, en su comparecencia de prensa, describió la situación como dramática, límite e insoportable y criticó una respuesta tardía e insuficiente del gobierno central. "Han entrado el 70 por ciento de la población, es como si en el conjunto de España entraran en 24 horas unos 34 millones de personas", dijo el presidente ceutí. En tanto, Sánchez viajó al enclave a fin de supervisar la respuesta y garantizar la seguridad de los ciudadanos.

Mientras Italia endureció los controles fronterizos y pidió medidas excepcionales, España defendió una respuesta coordinada y reclamó evitar divisiones en un momento de máxima presión sobre las fronteras comunitarias.

La crisis de Ceuta reavivó las diferencias dentro de la Unión Europea sobre la gestión migratoria

La respuesta de Italia a la crisis migratoria en Ceuta no se limitó a palabras. El Ministerio del Interior de ese país dispuso la reintroducción de controles en puertos y aeropuertos con España, lo que implica una suspensión temporal del tratado de Schengen de libre circulación en la Unión Europea. La medida fue confirmada por fuentes oficiales a la agencia EFE y adoptada por el ministro Matteo Piantedosi tras una reunión del Comité de Análisis sobre la Inmigración y la Seguridad de las Fronteras, sin que por el momento se haya precisado su duración.

La primera ministra Giorgia Meloni ya había anticipado esta postura al declarar que su país está "preparado para actuar, incluso con medidas excepcionales". Finlandia y Dinamarca respaldaron la posición italiana, aunque juristas consultados por AFP advirtieron que la suspensión del espacio Schengen no es viable con el marco legal vigente.

Los números que maneja Frontex entre 2021 y 2026 respaldan la comparación que hizo Pedro Sánchez: Italia registró 478.600 entradas irregulares frente a las 234.760 contabilizadas en España. "No es tiempo de dividir. Es tiempo de seguir construyendo una UE fuerte y unida", escribió el presidente español en X. La Comisión Europea, por su parte, recordó que Ceuta y Melilla no están sujetas a la normativa Schengen y pidió evitar especulaciones sobre las causas de la emergencia.

El respaldo a España llegó también desde París y Washington. El presidente francés, Emmanuel Macron, expresó su solidaridad con el gobierno de Sánchez, mientras su ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció que multiplicará por cinco el número de policías y gendarmes en la frontera franco-española. En tanto, Donald Trump calificó las imágenes como terribles y lanzó una advertencia: "Así estaremos nosotros dentro de tres años si gana el bando equivocado".

El Ejército refuerza la frontera ante la crisis migratoria

La ministra de Defensa, Margarita Robles, anunció que el Ejército permanecerá en Ceuta "el tiempo que sea necesario" para reforzar la labor de la Guardia Civil. Robles subrayó que la situación no es una guerra, sino un escenario donde intervienen individuos engañados por las mafias. Los efectivos militares se desplegaron a pie de playa en el Tarajal para impedir el acceso por mar.

La crisis se produce tras la visita de Sánchez a Argelia el 20 de julio, la primera en cuatro años, en un contexto de tensiones entre España y Marruecos por el giro de Madrid en el Sáhara Occidental. En Castillejos, la ciudad marroquí fronteriza con Ceuta, cientos de personas intentaron cruzar la valla mientras la policía local se retiraba, según testimonios de la AFP. Abdelhakim, un migrante que recorrió "14 km a pie por las montañas", contó que vio morir a dos jóvenes en el mar y decidió retroceder: "Me recordé que tenía dos hijos".

El Movimiento Sumar responsabilizó a Marruecos de utilizar a los migrantes como instrumento de presión política contra España. "Lo ocurrido es una decisión de una dictadura que ha puesto en riesgo la vida de miles de personas", denunció en un comunicado. Vivas coincidió en que se trata de una manipulación de su población con fines partidistas y recordó que en mayo de 2021 ocurrió un episodio similar cuando Rabat relajó los controles fronterizos durante una disputa diplomática.

Los centros de acogida de menores están colapsados: antes de la crisis albergaban a 180 menores y ahora a 750, lo que supone una sobreocupación del 2.400%. Ante esta situación, el gobierno anunció medidas coyunturales como el despliegue de boyas en el espigón para crear una barrera de contención visible que marque la línea fronteriza. Sánchez, sin criticar directamente a Marruecos, aseguró que las autoridades vecinas cooperan en las devoluciones y se mostró abierto a estudiar una reforma de la ley de extranjería para agilizar las repatriaciones.

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