La senadora Mirtha Vásquez denunció que el ambiente que le asignó el Congreso como despacho es, en realidad, una azotea acondicionada que, según recordó, fue declarada inhabitable cuando ella presidió el Parlamento. "Fui a verla y resulta que es una oficina que en realidad son ambientes acondicionados en una azotea, que parece que es almacén", relató a La República. Y añadió: "Recuerdo que en mi época de presidenta esa zona estaba declarada como inhabitable".

El lugar, construido con drywall, está dividido en tres ambientes: uno pequeño que no alcanza para el personal asignado —"no entran ni siquiera todo el personal que está asignado", explicó—, otro que funciona como sala de reuniones y el despacho principal, que está "pegado a una pared colindante muy antigua, que está llena de moho".

Vásquez cuestionó las condiciones en las cuales le entregaron su oficina. Foto: composición LR

La falta de servicios básicos también es un problema: el ambiente no tiene baño propio y la alternativa ofrecida implica un recorrido largo. "Tienes que cruzar todo ese enorme patio que ves, luego entrar por varios pasadizos, son como dos, tres pasadizos, y así, rodeando el edificio, encuentras un baño", comentó la legisladora de Ahora Nación.

La denuncia se da en medio del desembolso de un presupuesto millonario que destinó el Congreso para acondicionar sus sedes de cara a la bicameralidad. Pese a ello, el oficial mayor le pide esperar sin garantizarle una solución a la congresista.

El contraste con otros legisladores es evidente. Mientras sus colegas López Chau y Jaime Delgado sí lograron un despacho en el edificio de la avenida Abancay, donde se concentra la mayoría de bancadas, Vásquez denunció que a ella le ofrecieron una azotea declarada inhabitable. "Nuestros colegas, toda mi bancada está colocada en el edificio de Abancay", señaló la senadora.

Según relató, el oficial mayor del Congreso, Giovanni Forno, le indicó que ese inmueble solo tenía capacidad para doce despachos, cifra insuficiente para los cuatro senadores que debían ser ubicados allí. Sin embargo, al recorrer personalmente las instalaciones, Vásquez encontró varios ambientes desocupados. "Acabo de verificar que hay despachos vacíos, ¿por qué no me asigna uno acá?", le reclamó a Forno, cuya respuesta fue contundente: "El hecho de que estén vacíos no quiere decir que no se le va a asignar a alguien".

La situación se da en medio de una remodelación que superó los S/85 millones, monto revelado por un reportaje de Punto Final sobre el Congreso para adaptar su infraestructura al nuevo sistema bicameral. Tras esa investigación, Forno precisó que el gasto se reparte en dos rubros: instalaciones eléctricas y sanitarias por S/29 millones, e implementación tecnológica por S/56 millones. A ello se suma el pago de alquileres de varios locales que utiliza el Parlamento.

Vásquez remarcó que no exige lujos y que su pedido se limita a condiciones básicas para quienes trabajarán allí hasta 2031.

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