El déficit habitacional que enfrenta el Perú supera los 1.5 millones de viviendas, según el Ministerio de Vivienda. En ese contexto, un nuevo desarrollo inmobiliario en Chorrillos busca ampliar la oferta de vivienda de interés social (VIS) en Lima Metropolitana con una inversión de US$21.5 millones.

El proyecto contempla la construcción de más de 360 departamentos en el jirón Comunidad Industrial, cerca de la avenida Prolongación Huaylas. Las unidades tendrán dos y tres dormitorios, con áreas que van desde los 50 hasta los 136 metros cuadrados, y estarán dirigidas principalmente a familias que buscan adquirir su primera vivienda.

Los compradores podrán acceder al programa Crédito Mivivienda, uno de los mecanismos de financiamiento más utilizados para la adquisición de viviendas formales en el país. La iniciativa se ejecutará en tres etapas y se suma a otros proyectos de vivienda social que ya se desarrollan en la capital.

De acuerdo con el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS), el déficit habitacional alcanza aproximadamente 1.56 millones de hogares, una brecha que incluye tanto la falta de viviendas como las condiciones inadecuadas de las existentes. La cartera detalla que cerca del 64% del déficit corresponde a inmuebles que requieren mejoras o ampliaciones, mientras que el 36% restante responde a la necesidad de levantar nuevas unidades habitacionales.

Esa situación mantiene elevada la demanda por proyectos de vivienda social en diversas regiones del país, en un escenario donde el acceso a una vivienda adecuada sigue siendo uno de los principales retos pendientes.

La demanda por departamentos financiados mediante programas estatales continúa impulsando nuevos desarrollos inmobiliarios en Lima Metropolitana.

El contexto de recuperación gradual del mercado inmobiliario explica el desarrollo de estos nuevos proyectos. El Fondo Mivivienda ha registrado un aumento en los desembolsos de créditos hipotecarios en los últimos años, impulsado por la mayor demanda de viviendas nuevas y por los incentivos de programas como el Bono del Buen Pagador, orientado a facilitar el acceso a la vivienda formal. A esto se suma el comportamiento del sector construcción: el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) reportó una recuperación de la actividad constructora en los meses recientes, gracias a la ejecución de obras privadas y públicas y a una mayor inversión en proyectos inmobiliarios.

Sin embargo, la brecha habitacional sigue siendo significativa. Un informe del Instituto Peruano de Economía (IPE), elaborado para la Confederación de Desarrolladores Inmobiliarios del Perú (CODIP), advierte que en las principales ciudades del país se generan, en promedio, alrededor de 147.000 nuevos hogares cada año, mientras que la producción de viviendas formales alcanza unas 54.000 unidades anuales. El estudio precisa que la oferta actual solo cubre cerca de un tercio de la demanda, lo que refleja la persistencia de una importante brecha habitacional en el país.

Para los futuros propietarios, el acceso al Crédito Mivivienda será posible siempre que cumplan con los requisitos del programa, lo que les permitirá financiar la adquisición del inmueble bajo las condiciones vigentes del Fondo Mivivienda. El proyecto contempla, además de los departamentos, más de 2.500 metros cuadrados de áreas libres, un parque interno, una cancha deportiva y espacios de uso común como zonas de coworking, terrazas, áreas para niños y ambientes para actividades recreativas.

La reducción de la brecha habitacional en el país es uno de los objetivos que persigue la incorporación de nuevos proyectos de vivienda social. Sin embargo, el Ministerio de Vivienda y diversos informes del sector inmobiliario han identificado varios desafíos para ampliar la oferta, entre ellos la disponibilidad de suelo urbano, la agilización de los procesos de habilitación y construcción, y la continuidad de los programas públicos de financiamiento para la adquisición de viviendas.

En paralelo, el desarrollo de nuevas viviendas dinamiza actividades conexas como la producción de cemento, acero y acabados, además de los servicios de ingeniería y el empleo en construcción, rubros con un efecto multiplicador sobre la economía. En cuanto a la demanda, si bien el acceso al financiamiento sigue siendo clave para concretar la compra, los compradores también valoran la ubicación del proyecto, la conectividad con otras zonas de la ciudad, la seguridad y la disponibilidad de espacios comunes, tendencias que se han consolidado en el mercado inmobiliario en los últimos años y que hoy definen las decisiones de los potenciales adquirientes.

Así, el impulso a la vivienda social no solo apunta a cerrar el déficit existente, sino que se sostiene en un entramado de factores que van desde la oferta de suelo y la eficiencia administrativa hasta las preferencias de los usuarios y el respaldo estatal al crédito hipotecario.

Leer artículo completo en larepublica.pe →