No siempre es una discusión fuerte lo que pone fin a una relación: muchas veces son pequeñas heridas que se van acumulando en el día a día. Gestos aparentemente inofensivos van erosionando la conexión de la pareja y, como pasan desapercibidos, cuando se nota el daño ya es tarde.
Según el psicólogo Ítalo Arrúe, hay cuatro actitudes que causan más daño del que imaginamos. “El mayor enemigo de una relación no siempre es el conflicto, sino la indiferencia. Cuando el otro deja de sentirse visto, el vínculo empieza a romperse”, advierte el especialista.
La primera es prometer y no cumplir. Decir ‘luego lo hacemos’ o ‘te llamo más tarde’ de forma reiterada genera frustración y hace que tu palabra pierda credibilidad. La segunda, restarle importancia a sus sentimientos: frases como ‘estás exagerando’ o ‘no es para tanto’ invalidan sus emociones y crean una distancia difícil de recuperar.
Otra actitud dañina es dejar de interesarse por su día. Cuando desaparecen las preguntas, la curiosidad y el interés por lo que vive la pareja, el vínculo comienza a enfriarse. Finalmente, dar por hecho que siempre estará ahí: descuidar los detalles, el agradecimiento o las muestras de cariño transmite desinterés y desgasta la relación de manera silenciosa.
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta