Durante la noche del miércoles, los fuertes truenos que se escucharon en diversos distritos de Lima generaron sorpresa entre miles de vecinos y desataron una ola de reacciones en redes sociales. La confusión fue tal que muchos usuarios especularon con la posibilidad de que se tratara de fuegos artificiales, explosiones o incluso de un sismo, debido a que este tipo de fenómenos es poco frecuente en la capital peruana.
El episodio se produjo en medio de un invierno atípico, marcado por temperaturas inusualmente altas y otras anomalías meteorológicas. Sin embargo, hasta el momento no existe evidencia que permita vincular directamente la presencia de estos truenos con el actual fenómeno de El Niño Costero. Los estruendos que se registraron en la ciudad no tienen, por ahora, una relación comprobada con ese evento climático.
La rareza del fenómeno se explica por las condiciones geográficas de Lima. La ciudad posee un clima influenciado por el océano Pacífico y la cordillera de los Andes, factores que habitualmente dificultan la formación de tormentas eléctricas sobre la urbe. Por ello, la aparición de truenos representa un episodio inusual que rápidamente captó la atención de la población.
El inusual evento nocturno coincidió con un contexto climático particular en la costa peruana, donde se han registrado otras anomalías como fuertes vientos y tormentas de arena. Pese a ello, los especialistas no descartan que este tipo de descargas eléctricas puedan repetirse en los próximos días, aunque la relación con El Niño Costero sigue sin confirmarse.
El actual invierno limeño presenta condiciones poco habituales debido al incremento de las temperaturas en la costa central. Entre los factores señalados para explicar este escenario figuran el calentamiento anómalo del mar, el paso de una onda Kelvin oceánica cálida, el debilitamiento del Anticiclón del Pacífico Sur y el predominio de vientos del norte. Como consecuencia de estas condiciones, el pasado 25 de julio la estación meteorológica Alexander Von Humboldt, ubicada en La Molina, registró una temperatura máxima de 29,4 °C, es decir, 10,1 °C por encima del promedio climatológico para julio, estableciendo un récord histórico para ese mes. Sin embargo, hasta el momento no se ha confirmado que estas anomalías expliquen de manera directa los truenos registrados en Lima.
Si bien los estruendos coincidieron con un contexto meteorológico distinto al habitual, caracterizado por temperaturas elevadas, olas de calor y cambios en los patrones de viento y nubosidad, ello no permite concluir que exista una relación directa con El Niño Costero.
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