Con el objetivo de impedir que el telescopio espacial Swift, lanzado hace 22 años para detectar las explosiones más potentes del universo, reingrese de forma incontrolada a la Tierra a finales de este año, la NASA avanza en una larga misión de rescate. La agencia espacial utiliza para ello la nave robótica LINK, diseñada por la empresa estadounidense Katalyst, que ya se encuentra en camino hacia el telescopio, aunque aún no se ha determinado cuándo se producirá el encuentro, un proceso que podría tomar semanas.

“Dado que la órbita del Swift está decayendo con rapidez, estamos en una carrera contra el tiempo, pero al aprovechar tecnologías comerciales que ya están en desarrollo estamos afrontando este desafío”, señaló en declaraciones a EFE Shawn Domagal-Goldman, director interino de la División de Astrofísica de la NASA. El directivo agregó que “intentar elevar la órbita resulta más económico que reemplazar las capacidades del Swift con una nueva misión”.

LINK fue lanzada desde las Islas Marshall a bordo de un cohete Pegasus XL el pasado 3 de julio. Su tarea es capturar el Swift con sus tres brazos robóticos e iniciar la elevación de su órbita, una maniobra que podría prolongarse durante meses. El día del despegue, la nave alcanzó la órbita sin problemas y los técnicos en tierra lograron comunicarse con ella; tras esas maniobras comenzó lo más difícil.

Durante varias semanas, los controladores han estado activando y probando todos sus sistemas. LINK no intentará acercarse a Swift hasta que la nave funcione correctamente, ya que, a la enorme velocidad a la que ambos aparatos se desplazan, cualquier fallo podría comprometer el rescate.

El telescopio Swift, valorado en unos US$ 500 millones, gira alrededor de la Tierra desde 2004 en busca de los estallidos de rayos gamma, las explosiones más potentes del universo. No tiene motor, así que no puede corregir su rumbo por sí mismo. Aunque a cientos de kilómetros de altura la atmósfera es extremadamente tenue, el poco aire que queda genera resistencia y lo frena gradualmente, provocando que pierda altura.

La nave robótica LINK, de Katalyst Space, previo al encapsulamiento en el interior de un cohete Pegasus XL. EFE

La NASA calcula que el acercamiento y la captura formarán «un proceso lento y cuidadoso» que puede durar cerca de un mes. Cuando la nave LINK esté lista, se aproximará poco a poco al Swift y le hará fotos para ver por dónde sujetarlo, porque el telescopio no se diseñó para agarrarse: no tiene asas ni puntos de anclaje. Ese es el mayor reto: capturar algo que nunca se preparó para ser capturado, precisa la agencia.

Una vez sujeto el telescopio, la nave empezará a empujarlo poco a poco hacia arriba. A lo largo de varios meses, tratará de devolverlo cerca de la altura a la que fue lanzado. Después los soltará y la NASA volverá a encender los instrumentos del Swift. Esta parte tardará «un mes o más» hasta que el observatorio recupere toda su capacidad para trabajar.

Si la operación sale bien, será la primera vez que un robot de una empresa privada atrape un satélite del Gobierno de Estados Unidos que no está tripulado y que no se pensó para recibir arreglos en el espacio, según la NASA.

La NASA encargó el rescate del telescopio Swift a Katalyst en 2025, con un plazo de solo un año para construir, probar y lanzar la nave y completar la misión. De no mediar esta intervención, el telescopio entraría en la atmósfera terrestre y se destruiría a finales de este año.

Tanto la agencia estadounidense como la empresa presentan la operación como un ensayo de los futuros servicios para reparar y alargar la vida de los satélites sin necesidad de traerlos de vuelta a la Tierra. “Esta audaz misión también demostrará nuestra capacidad para pasar del concepto a la ejecución en menos de un año”, afirmó en declaraciones a EFE Nicky Fox, administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA.

El Hubble, otro telescopio que enfrenta el reto de la pérdida gradual de altitud, también ve degradarse lentamente su trayectoria: lleva más de 30 años en órbita y no tiene motor propio. No obstante, la NASA señaló a EFE que «no tiene actualmente planes para elevar» su órbita, aunque precisó que la misión de LINK para rescatar el Swift “ayudará a orientar las conversaciones sobre el futuro de otros telescopios espaciales de la agencia”.

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