Con una terminal principal que ya comienza a sobresalir, el Aeropuerto Internacional Dalian Jinzhouwan se levanta sobre una isla artificial de 20,1 kilómetros cuadrados en la bahía de Jinzhou, como parte de la larga lista de megainfraestructuras que desarrolla China. Aunque ganar terreno al mar representa un desafío técnico considerable, el verdadero obstáculo para cumplir el calendario previsto radica en otros frentes.
Las propias autoridades de Dalian admitieron que aún existen dificultades relacionadas con la financiación, los accesos, las expropiaciones y la coordinación de obras complementarias. Estos aspectos serán determinantes para que el complejo pueda inaugurarse en 2028 y convertirse en uno de los principales centros aeroportuarios del noreste del país, con capacidad para atender una creciente demanda de transporte aéreo.
La primera fase del proyecto contempla una terminal de 500.000 metros cuadrados, dos pistas de aterrizaje de 3.600 y 3.400 metros, e instalaciones destinadas a carga, mantenimiento y operaciones. Una vez concluido, este aeropuerto estará diseñado para movilizar 43 millones de pasajeros anuales, además de 550.000 toneladas de cargas y 330.000 movimientos de aeronaves hacia 2035.
Pese a que la terminal principal ya se erige, los retos de financiación, accesos y expropiaciones siguen siendo cruciales para garantizar la inauguración en 2028 y que el recinto pueda operar a plena capacidad en la próxima década.
El tratamiento profundo del terreno ya alcanza el 58% y los pilotes de cimentación del edificio principal y del viaducto de acceso registran un avance del 84%, según los reportes oficiales. La estabilización del suelo donde se levantarán las pistas también concluyó, aunque la construcción de esas estructuras aún no ha comenzado. En mayo de 2026 se completaron las estructuras subterráneas del núcleo principal y de los espigones C y E, lo que permitió iniciar los trabajos visibles en superficie. En paralelo, se aprobó un nuevo paquete de diseño y presupuesto para desarrollar el campo de vuelo, las áreas logísticas y las redes de servicios del complejo.
Las autoridades locales advirtieron que el éxito del proyecto dependerá de resolver asuntos administrativos y financieros pendientes. Para mantener el objetivo de inaugurar el aeropuerto en 2028, será necesario culminar las expropiaciones, acelerar las conexiones terrestres, garantizar recursos suficientes, supervisar los costos y reforzar el control de las licitaciones. De esta manera, el mayor desafío no está en la ingeniería, sino en la gestión de estos trámites que definirán los plazos de una de las obras más ambiciosas del gigante asiático.
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