A 1.400 metros de profundidad, los equipos que excavaban desde Innsbruck y Fortezza lograron encontrarse con un margen de error de apenas unos centímetros. Así se produjo la unión de las galerías del Túnel de Base del Brennero, la obra de 64 kilómetros excavada bajo los Alpes que enlazará Austria e Italia, y que ya es considerada uno de los mayores logros de la ingeniería europea, aunque aún faltan varios años de trabajos antes de que entre en servicio.

El proyecto, financiado con más de 10.000 millones de euros, busca transformar el transporte ferroviario de pasajeros y mercancías entre el sur y el centro del continente, y desviar más de un millón de camiones al año para aliviar la congestión vial en los Alpes. Con esta conexión, Europa alcanzó un nuevo hito de infraestructura que se posiciona como clave en el corredor Escandinavia-Mediterráneo.

El túnel del Brennero, la conexión histórica que unirá a Italia y Austria.

¿Cómo será la conexión entre Italia y Austria?

La infraestructura está compuesta por dos galerías paralelas, una para cada sentido de circulación, comunicadas mediante pasillos de evacuación distribuidos cada 350 metros. Para ejecutar la excavación se emplearon métodos distintos según el país: Austria recurrió a voladuras convencionales, mientras que Italia utilizó máquinas tuneladoras.

El Túnel de Base del Brennero, pese a registrar un incremento del 40% en los costos y acumular alrededor de 15 años de retraso respecto al plan inicial, mantiene su carácter estratégico para el transporte europeo. La infraestructura desviará hacia el ferrocarril una parte importante del transporte pesado que actualmente cruza los Alpes por carretera: según las previsiones, más de 1,2 millones de camiones dejarán de circular cada año por este paso montañoso, lo que aliviará la congestión y disminuirá el impacto sobre la red vial.

Una vez concluido, el corredor permitirá aumentar el tráfico ferroviario de 260 a más de 650 trenes diarios y reducirá el trayecto entre Innsbruck y Fortezza de 80 a solo 25 minutos, mejorando la movilidad de viajeros y facilitando el traslado de mercancías entre ambos países. Todavía faltan el revestimiento definitivo, la instalación de vías, la electrificación y los sistemas de seguridad, pero el túnel será una pieza esencial del corredor ferroviario Escandinavia-Mediterráneo, que conectará el norte y el sur de Europa mediante alta velocidad.

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