La Refinería Talara ha detenido temporalmente sus operaciones. La paralización responde a dos causas: el cierre de los puertos de la bahía de Talara por oleaje anómalo y las restricciones de liquidez que enfrenta Petroperú para adquirir petróleo crudo, la materia prima con la que se producen combustibles como diésel, gasolina y GLP. La poca disponibilidad de recursos en caja impide comprar este insumo.

La petrolera estatal espera desde hace más de dos meses un financiamiento anunciado por el Gobierno: una inyección privada de US$2.000 millones que contempla un "primer tramo puente" de US$500 millones. Según Proinversión, esos fondos "tienen como destino la compra de crudo para abastecer las refinerías de Petroperú y asegurar la producción de combustibles en el país". Sin embargo, a dos meses del anuncio, el desembolso aún no se concreta.

La reapertura de las instalaciones portuarias está prevista para el 31 de julio, según la estatal. Recién entonces podrá descargar el petróleo crudo importado y recuperar los inventarios necesarios para retomar sus actividades. Petroperú estima que las maniobras para poner nuevamente en funcionamiento las unidades de proceso comenzarán a partir del 5 de agosto.

Durante el periodo de inactividad, la empresa ejecutará trabajos de mantenimiento en distintos sistemas de la refinería, entre ellos el sistema de agua de mar, el circuito cerrado de enfriamiento y cubículos eléctricos, con el objetivo de fortalecer la confiabilidad de las operaciones.

Pese a la suspensión, Petroperú afirmó que dispone de inventarios suficientes de combustibles para abastecer con normalidad a sus clientes a través de su red de plantas de ventas y terminales.

La Federación Nacional de Trabajadores Petroleros, Energía y Afines del Perú (Fenpetrol) señaló que la falta del financiamiento comprometido para fortalecer la liquidez de Petroperú dificulta la compra oportuna de petróleo crudo, "lo que habría mantenido a la refinería operando aproximadamente al 50% de su capacidad". En ese contexto, el gremio detalló que son cuatro buques tanque los que permanecen fondeados en la bahía de Bayóvar a la espera de autorización para descargar su carga, situación que genera costos adicionales por sobrestadía.

Fenpetrol sostiene que estos problemas evidencian que el proceso de reestructuración de Petroperú no logró resolver las limitaciones financieras y operativas de la empresa estatal. Por ello, el gremio solicitó al nuevo Gobierno revisar la gestión de ProInversión durante ese proceso y evaluar las responsabilidades correspondientes. También pidió realizar una revisión integral de la actuación de ProInversión y determinar si las medidas implementadas cumplieron los objetivos previstos en los Decretos de Urgencia N° 010-2025 y N° 003-2026.

La empresa, por su parte, afirmó que el suministro al mercado no se verá afectado y que las operaciones se normalizarán una vez se restablezcan las condiciones marítimas y se complete el abastecimiento de petróleo crudo. La paralización de la refinería se produce por el oleaje anómalo y la falta de petróleo, derivada de los problemas financieros de Petroperú.

La falta de crudo por los problemas financieros de Petroperú y el oleaje anómalo que afecta la costa norte han llevado a la Refinería de Talara a paralizar sus operaciones. La empresa estatal enfrenta una delicada situación económica que le impide asegurar el suministro de petróleo, mientras que las condiciones marítimas adversas complican aún más el escenario. Esta doble coyuntura ha obligado a detener las actividades de la planta, cuya capacidad de procesamiento es clave para el mercado interno de combustibles. La paralización se da en un contexto de incertidumbre para el sector energético peruano, que observa con atención los pasos de Petroperú para superar sus dificultades financieras y restablecer la normalidad en el abastecimiento.

Leer artículo completo en rpp.pe →