Jaime Bayly: "Diego es una herida muy grande para mí, no me voy a recuperar nunca de esa tragedia" <<>

Las redes sociales se encendieron con comentarios a favor y en contra luego de que Jaime Bayly volviera a sorprender con una íntima confesión sobre el romance que vivió con el actor Diego Bertie en los años noventa. "Déjalo descansar en paz", se leía en uno de ellos sobre el artista que falleció a los 54 años al caer del piso 14 del edificio de Miraflores donde residía. El escritor, acostumbrado a generar todo tipo de reacciones, declaró: ‘Diego es una herida muy grande para mí, no me voy a recuperar nunca de esa tragedia, yo siempre estoy pensando en él’.

Bertie, considerado un artista completo, tuvo una faceta musical que marcó su carrera antes del estrellato televisivo. Entre 1986 y 1988, en pleno auge del rock en castellano, comandó la banda Imágenes junto a sus compañeros de la Universidad del Pacífico, donde se desempeñó como compositor y vocalista. En la agrupación reemplazó nada menos que a Gastón Acurio, el vocalista original que abandonó el proyecto para estudiar en España. Fue con el carisma, las letras y la voz de Bertie que el grupo alcanzó sus mayores logros en la época dorada del rock nacional comercial, compartiendo escena con Miki González, Río, Jas, Frágil y Dudó.

A pesar de que Imágenes ofreció pocos conciertos porque sus integrantes tomaban la música como un pasatiempo, en 1987 su sencillo ‘Los buenos tiempos’ irrumpió en la radio y les permitió ser teloneros de Los Hombres G ante quince mil personas en el San Agustín. Al año siguiente lanzaron su primer y único LP, ‘Nuestra versión’, en el que destacó su composición ‘Caras nuevas’, considerada la canción más emblemática del grupo.

El tema resultó premonitorio: un productor de televisión vio en el cantante una cara nueva para el estrellato y lo convocó para la telenovela ‘Natacha’ (1990), donde interpretó al entrañable Pedro, el chico humilde de barrio que lucha desigualmente por el amor de Natacha, personaje de la venezolana Maricarmen Regueiro, frente al ‘pituco’ Raúl Pereyra, encarnado por Paul Martin.

Su paso por la pantalla grande también dejó huellas notables: en ‘Reportaje a la muerte’ (1993), de Danny Gavidia, cinta inspirada en el sangriento motín de El Sexto, y en ‘Bajo la piel’ (1996), un envolvente relato criminal considerado una de las mejores realizaciones de Francisco Lombardi. Tres años después, el salto internacional llegó como galán en la producción venezolana ‘Amantes de luna llena’ (2000), donde compartió volcánicas escenas románticas con la ex Miss Universo Rudy Rodríguez.

Antes de eso, ya había explorado otros registros: tras su debut, cambió de rumbo hacia la comicidad con ‘Fandango’ (1992-93) y luego retomó el rol de galán en telenovelas como ‘Leonela’ (1997), formando pareja con la mexicana Mariana Levy. Ese mismo año lanzó su primer y único álbum solista, ‘Fuego azul’, del que se desprende una de sus canciones clásicas: ‘Qué difícil es amar’.

Su vínculo con Jaime Bayly se remonta a la primera novela del escritor, ‘No se lo digas a nadie’ (1994), donde su ‘alter ego’ Joaquín Camino deslizó haber tenido una relación con un cantante-actor al que conoció en su set de entrevistas. El único cantante-actor entrevistado por Bayly fue Bertie, y años después Diego reconoció que lo dicho por el escritor era verdad: tuvieron un ‘romance fugaz’ que, según confesó, no significó mucho para él.

El teatro y los musicales fueron otra de sus grandes pasiones, nacida a los 15 años, cuando su padre lo llevó a Broadway a ver la obra ‘Annie’. Tras aquel viaje inolvidable a Nueva York y Canadá junto a sus padres, su progenitor se quitó la vida, un hecho que lo marcó profundamente. Fiel a ese amor escénico, participó en ‘La novicia rebelde’ (2013), ‘Los Locos Addams, el musical’ (2013) y ‘¡Mama mía!’ (2017).

Con la música tenía una asignatura pendiente. Diego ya había grabado un nuevo disco y volvía a dar conciertos en vivo en el Amadeus, junto a sus viejos compinches de Imágenes. Allí constató que el público no lo había olvidado y que sus antiguos temas eran como un buen vino. Sin embargo, inexplicablemente nos dejó a los 54 años, con ese nuevo disco a punto de nacer. Apago el televisor.

Antes de eso, sin nada ya que demostrar en la rama actoral, ingresaría a todos los hogares peruanos y se volvería una figura mediática encarnando al vengativo Sergio Estrada, enemigo jurado de los Maldini en ‘Al fondo hay sitio’ (2015-16). Luego cosecharía por fin el reconocimiento popular de millones de telespectadores de todos los estratos sociales al encarnar al indescriptible Luis Felipe Sandoval Martínez, el egocéntrico, ‘aristócrata’ y discriminador en ‘De vuelta al barrio’ (2017-2021).

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