La bancada de Juntos por el Perú anunció que evaluará la adopción de sanciones internas contra el diputado Julián Pérez Mallqui, representante electo por Cusco, quien permanece detenido en la comisaría de San Miguel desde la mañana de este jueves por presunta agresión física contra una mujer. La medida, según precisó el grupo parlamentario en un pronunciamiento oficial, dependerá de los resultados de la investigación fiscal y del respeto al debido proceso.
En el comunicado, la bancada rechaza "toda forma de violencia" y remarca su compromiso con el debido proceso. Además, señala que seguirá de cerca el desarrollo de las diligencias y que, en el ámbito de sus competencias, definirá las medidas que correspondan conforme a sus normas internas.
La denuncia fue presentada por Laura Bonilla Valerio, expareja del parlamentario, quien lo acusó por presunta violencia física y psicológica dentro de la propia comisaría de San Miguel, adonde ambos habían acudido por otro caso previo. Este diario conoció que Bonilla Valerio ejerció como abogada de Pérez Mallqui en uno de sus procesos judiciales anteriores.
El historial judicial del diputado incluye sentencias por lesiones culposas, violencia familiar y falsa declaración en procedimiento administrativo. En conjunto, esas condenas suman cerca de ocho años de pena privativa de libertad, aunque no todas de cumplimiento efectivo.
¿Qué dice el parte policial sobre la agresión?
El parte policial describe que, cerca de las 12:20 horas, se escuchó bulla afuera de la oficina de la comisaría de San Miguel, donde Pérez Mallqui esperaba sentado. Al salir, los agentes encontraron al legislador dándole manotazos a Bonilla Valerio, quien se cubrió la cara con los brazos y le preguntó "¿por qué me haces esto?". La respuesta del congresista, en voz baja y con burla, fue: "te vas a arrepentir de lo que estás haciendo". Luego le puso el pie y le jaló del brazo, además de proponerle arreglar todo con una simple constancia de retiro de hogar porque "la prensa" lo iba a perjudicar.
La denuncia original, sin embargo, era por violencia psicológica y no física. Bonilla Valerio había llegado primero al recinto y firmó los documentos que le explicaban sus derechos como víctima. Los efectivos la notaron afectada, casi en shock, y ella pidió ir al baño por náuseas y malestar. Como se demoró, tocaron la puerta para verificar que estuviera bien y ella respondió que aún se sentía mal.
Tras el incidente, el comisario a cargo observó las marcas en los brazos de la mujer y ordenó la detención del diputado. Una fiscal tomó conocimiento del caso de inmediato. Bonilla Valerio firmó el acta y relató que no era la primera vez que sufría este tipo de violencia, aunque nunca antes denunció por vergüenza. Pérez Mallqui, en cambio, se negó a firmar el documento y dejó constancia de su desacuerdo con lo relatado.
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