Un sismo de magnitud siete o superior en Lima dejaría inhabitables a más de medio millón de viviendas, según la Asociación Peruana de Empresas de Seguros (Apeseg). Con un estimado de cuatro personas por familia en cada inmueble, “estamos hablando de un número cercano o parecido a 2 millones” de limeños que perderían su casa, calculó Eduardo Chávez, gerente legal de Apeseg.

La capacidad de respuesta del Estado sería insuficiente ante una emergencia de esa escala. “El problema es que la capacidad de respuesta del Gobierno no va a permitir atender a todas las personas que resulten afectadas por un sismo. Van a tener que reconstruirse carreteras, hospitales y colegios”, advirtió el especialista.

Los registros sísmicos en el país vienen en aumento. El Instituto Geofísico del Perú (IGP) contabilizó 798 sismos en 2024 y 764 en 2023; en lo que va del año ya se superan los 788 eventos, y solo en diciembre del año pasado se reportaron más de 60 movimientos.

Pese a esa mayor actividad telúrica, la contratación de coberturas contra terremotos retrocede. Según la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), las primas de seguros contra terremotos han caído en 11% en lo que va del año (a octubre) frente al mismo periodo del 2024. Las ventas pasaron de S/ 1,297.6 millones a S/ 1,155.9 millones.

Primas de seguros contra terremotos se contrajeron este año.

Paolo Ormeño, Vicepresidente de Riesgos Patrimoniales de Gallagher, atribuye esta contracción a dos factores. El primero: el menor costo de los reaseguros que las aseguradoras locales adquieren en el exterior, lo que termina reflejándose en el precio final de las primas.

Según Gallagher, la caída en las primas responde a un efecto de menores precios que no ha sido compensado por un aumento en la cantidad de pólizas vendidas. La explicación, detalló Chávez, tiene dos aristas: por un lado, “la ausencia de huracanes, o huracanes grandes, o de pérdidas grandes por huracanes en los últimos 2 años, 2024 y 2025, hace que exista mayor oferta (de reaseguros) en el mercado y los precios bajan”; por otro, “en el mercado local, compañías como Pacífico, Rímac, Mapfre y La Positiva están en una competencia muy fuerte entre ellos, más fuerte que antes”.

Chávez también atribuyó parte de esta baja a que solo el 12% de quienes poseían un seguro de vivienda a través de su hipoteca lo mantienen una vez que el préstamo es cancelado. Un grueso de estos inmuebles adquiridos mediante hipoteca son departamentos en condominios, cuyos propietarios quedarían desprotegidos si dejan de pagar la póliza.

Perú es un país sísmico. (Foto: Andina)

Crédito hipotecario

La relación entre el seguro y el crédito hipotecario es estrecha: según Apeseg, el 90% de las viviendas que cuenta con un seguro contra terremotos corresponde a un crédito hipotecario. En esos casos, la póliza se adquiere por obligación, el inmueble protegido es de propiedad del banco y la cobertura alcanza solo la infraestructura, no el contenido. Ormeño lamentó que “muy poca gente tiene la cultura de aseguramiento. Preferimos arriesgarnos que hacer una inversión por algo a lo que después no le vemos un retorno, porque el seguro no retorna nada (al contratante) salvo que ocurra un siniestro”.

El problema, entonces, no sería económico sino de conciencia, según los especialistas consultados. Chávez, de Apeseg, advirtió sobre quienes deciden dejar de pagar su seguro de vivienda una vez que ya cancelaron el crédito hipotecario: “(En caso de un terremoto) la vivienda podría quedar destruida, su principal activo, y tirarían por la borda los 10, 15 o 20 años que pagaron (la hipoteca), que hicieron un esfuerzo familiar para tener una vivienda propia”.

Las cifras del gremio muestran la magnitud del desprotegido parque inmobiliario: solo el 3.3% de las viviendas en el Perú están aseguradas, pese a que el país se ubica en una zona sísmica. De ese total cubierto, el 75.3% se concentra en Lima y Callao, estima Apeseg. En el área urbana de la capital, detalló Chávez, deben registrarse “un poco menos de” 2 millones de viviendas particulares.

En cuanto al costo de protegerse, un seguro de vivienda que cubra únicamente la infraestructura (no el interior) debería tener una tasa de entre 0.18% y 0.2% sobre el valor del inmueble, calculó el representante de Apeseg. Así, para una propiedad de S/200,000, la prima anual rondaría los S/400.

Guillermo Westreicher Herrera

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.

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