El astrofotógrafo AJ Smadi logró una hazaña inédita: retratar a la Estación Espacial Internacional (EEI) junto a Venus bajo un cielo completamente azul, a plena luz del día. La imagen no es un fotomontaje, sino el fruto de semanas de planificación, instrumentos de alta precisión y una alineación geométrica perfecta entre la estación y el planeta, ubicado a 135 millones de kilómetros de distancia.
La oportunidad se presentó el 18 de julio. Para ese momento, Smadi empleó un telescopio Schmidt-Cassegrain de 23,5 centímetros (9,25 pulgadas), una cámara astronómica especializada (ZWO ASI662MC) y filtros que reducen la luz ultravioleta e infrarroja. Estos filtros aumentan el contraste y permiten distinguir objetos que normalmente quedan ocultos por el brillo del cielo diurno.
El experto explicó a Space.com qué lo motivó a intentar esta captura: "Lo que me inspiró a fotografiar Venus junto a la ISS fue el hecho de que nadie lo había hecho antes". Y agregó: "Tras darme cuenta de esto en abril de 2025, después de mi primera fotografía conjunta, me propuse superar mi propio logro".
Observar el cielo no solo es espectacular en noches claras. La luz solar hace invisibles casi todos los objetos celestes, un hecho que todos experimentamos cuando el cielo parece estar desprovisto de estrellas. El trabajo de un astrofotógrafo dista mucho de ser fácil, especialmente al intentar capturar objetos distantes en un día despejado. Sin embargo, hay quienes logran sortear estos problemas, al menos en parte, y tomar fotografías como la que AJ Smadi consiguió tras aprovechar una alineación perfecta entre la EEI y Venus.
La hazaña no es nueva para Smadi: en abril de 2025 ya había conseguido una imagen similar de la EEI y Venus que la NASA eligió como la Imagen Astronómica del Día (APOD). Ahora, el desafío vuelve a ser mayúsculo si se considera que la estación espacial surca el cielo a unos 7,5 kilómetros por segundo, cruzando el campo de visión del telescopio en un instante, mientras que Venus está a unos 135 millones de kilómetros de distancia. En rigor, ambos cuerpos no están cerca: es una cuestión de perspectiva, pero lograr que parezcan lado a lado representa un gran logro.
Para intentar algo parecido, además del equipo adecuado, se necesita predecir con extrema precisión el momento exacto en que la EEI pasará frente al planeta y confiar en que la atmósfera terrestre sea lo bastante estable para no degradar la imagen. El propio fotógrafo señala que la nitidez varía mucho según la estabilidad del aire y la distancia. Foto: AJ Smadi
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