El gobierno de Keiko Fujimori avanza hacia una alianza militar con Estados Unidos. La adhesión del Perú al "Escudo de las Américas", programa impulsado por Donald Trump para coordinar la lucha contra cárteles y organizaciones criminales, sería el primer paso para afianzar la relación bilateral. La coalición internacional de apoyo militar y de seguridad ya reúne a países cuyos líderes son cercanos ideológicamente al mandatario norteamericano: Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador) y Rodrigo Paz (Bolivia) han sumado a sus naciones a la iniciativa.

El embajador de Estados Unidos, Bernie Navarro, confirmó el interés de la mandataria peruana. "Estados Unidos va a apoyar al Perú en esta nueva etapa. (…) La presidenta ha sido clara, ella quiere ser miembro del Escudo de las Américas, con eso atacaremos la criminalidad y los cárteles", declaró al portal Epicentro. La posible incorporación, sin embargo, genera alertas por su impacto en la relación del Perú con China y el equilibrio geopolítico regional.

La propia Fujimori ya había manifestado su respaldo a la iniciativa. En una entrevista con la Revista Semana, tras ser electa presidenta, aseguró que el programa traía "múltiples oportunidades para recuperar la paz y luchar contra el crimen organizado". Con esta movida, el nuevo gobierno busca consolidar a Estados Unidos como socio estratégico en su gestión.

Fujimori ve con buenos ojos unirse a iniciativa de Donald Trump | Composición: LR.

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La delegación estadounidense que asistió a la toma de mando de Keiko Fujimori, encabezada por el subsecretario de Estado Christopher Landau, reafirmó su intención de fortalecer la relación bilateral y anunció un mayor nivel de cooperación en seguridad para enfrentar al crimen organizado transnacional. Un día después de la investidura, Estados Unidos amplió su cooperación con el Perú.

El canciller Carlos Espá, excandidato presidencial por SiCreo, mantiene una estrecha relación con la diplomacia norteamericana y sería un actor clave para que se concrete la adhesión al "Escudo de las Américas". "El canciller es muy conocedor de los temas internacionales. Estoy muy contento de trabajar con él otra vez", dijo Navarro en esa misma entrevista. Su vínculo con Estados Unidos tiene raíces en una trayectoria de más de 15 años dentro del cuerpo diplomático norteamericano, tras ser director de Comunicaciones del área de Prensa, Educación y Cultura en la Embajada de los Estados Unidos en el Perú.

Espá ya se ha pronunciado respecto a esta iniciativa y sostuvo que una posible adhesión respondería a atender la problemática de inseguridad que vive el país. "La prioridad número uno es el tema de la inseguridad ciudadana. Queremos la cooperación de los países para ayudarnos a luchar contra los extorsionadores, contra las organizaciones criminales transnacionales, incluyendo el tema del Escudo de las Américas", señaló.

El internacionalista Óscar Vidarte, en diálogo con La República, advirtió que la adhesión de Perú al Escudo de las Américas no es el único camino ni el más óptimo para construir una relación saludable con Estados Unidos. Vidarte señaló que esta alianza tiene una carga ideológica que enciende alarmas, especialmente en China. “La relación con Estados Unidos no tiene que construirse necesariamente siendo partícipe del Escudo de las Américas. Puede hacerse una relación bilateral importante, es un socio del Perú”, afirmó.

Sin embargo, el especialista subrayó que es evidente que el gobierno de Estados Unidos y varios gobiernos de la región comparten una mirada común en temas ideológicos, sobre todo en seguridad. “El gobierno lo ve como un mecanismo que te permite ser socio de Estados Unidos, conformar una red de cooperación para hacer frente a la criminalidad, y que se inscribe en esta lógica de mano dura que muchos gobiernos quieren implementar”, explicó Vidarte.

El internacionalista también alertó sobre los riesgos de esta decisión, que podría derivar en movimientos militares dentro de Perú bajo justificaciones validadas por el propio gobierno. “Creo que no están viendo el trasfondo negativo. Hay dos elementos que a primera vista resaltan sobre los demás. Por un lado, legitimar la narrativa que equipara las organizaciones criminales transnacionales con el terrorismo. Esto es peligroso porque puede justificar una acción armada de Estados Unidos en nuestro territorio, tal como sucedió en Venezuela”, sostuvo.

Vidarte también señaló que el Perú se coloca en una situación incómoda por su relación bilateral con China, la otra gran superpotencia mundial. El gigante asiático podría interpretar este movimiento como una revalidación del discurso estadounidense contra su política exterior. “Lo segundo es que el Escudo de las Américas está pensado también para cualquier otra amenaza que vaya contra la región —o, al menos, así lo ha dicho Donald Trump—. Entonces, esta coalición también podría servirles para hacer frente a lo que Estados Unidos ve como 'la amenaza china'”, advirtió. “Es algo que nos pondría en una situación muy complicada y no nos conviene en este momento”, agregó.

El analista profundizó en las implicancias geopolíticas: “China debe estar viendo con mucha atención hacia dónde va el Perú. El hecho de formar parte del Escudo de las Américas es un mecanismo que puede servir a Estados Unidos en sus intereses anti-China. El nombramiento de un canciller que es claramente pro-Estados Unidos también es una alerta para ellos. China debe preguntarse qué tan socios somos. Eso de que solo me interesa China para el tema económico debe generar mucha preocupación. Por un lado te consideras socio económico, y por otro eres parte de una coalición que está en contra de mis intereses”, sostuvo.

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