“Lo que toca es despertar, estar atentos”, afirma Mónica Sánchez, quien se sumó al rechazo mayoritario de la comunidad artística contra la creación del Colegio de Artistas. La actriz fue parte de la organización del primer foro que reunió a figuras del cine y el teatro con senadores y diputados de la oposición, tras la promulgación de la ley este mes. El encuentro también contó con la participación de la exfiscal de la Nación y actual decana del Colegio de Abogados de Lima, Delia Espinoza.

En ese contexto, la excongresista Susel Paredes entregó un proyecto de ley para la derogatoria de la norma a la diputada Indira Huilca. Antes de que se conociera el primer gabinete de Keiko Fujimori, Sánchez ya había expresado su preocupación por el rumbo político del país. “Hay una tendencia de derecha, una inclinación hacia el autoritarismo, hay un claro anuncio de recorte de libertades, y eso no es novedad para nadie; no tiene solo un color político. El conservadurismo diría que casi no tiene ideología. Perú Libre y el fujimorismo fueron los grandes socios de la temporada. Entonces, lo que toca es despertar, estar atentos”, comentó la actriz.

La artista sostiene que los creadores deben cerrar filas con los “no negociables”, entre los que menciona la libertad. “Los artistas debemos cerrar filas con los no negociables, uno de ellos es la libertad”, señaló Sánchez, en línea con la postura de la mayoría de sus colegas que se oponen al Colegio de Artistas.

Varios cineastas dicen que el panorama es más difícil que en los 90. ¿Coincides?

El gran riesgo que hemos tratado de evitar todos estos años es que todo aquello oscuro, bajo la mesa, soterrado e informal se institucionalice. Y eso está pasando con lo que hacen con la policía, las manifestaciones públicas, los derechos humanos y ahora con la cultura.

Primer foro público.

Primer foro público.

Delia Espinoza les recomendó ser un grupo sólido. ¿Tienen planes de agruparse formalmente?

Somos un gremio atomizado porque somos una fuerza laboral precaria. Solo el 5 o 10 por ciento de la fuerza laboral artística tiene un trabajo estable; la mayoría son trabajadores informales, con una economía inestable y las mismas incertidumbres que millones de peruanos que la están pasando mal. En medio de eso hay que lidiar con la frustración y encontrar una energía que nos hermane y nos permita sostener un mismo frente, a pesar de nuestras diversidades de ideología.

¿Han contemplado que algunos ya empiecen a colegiarse?

La idea es que la ley se derogue, pero hay precariedad. Si no estamos informados y ofrecen algo de formalidad, un revestimiento de cobertura y seguridad, habrá gente que dirá: “Bueno, esto es mejor que nada”. Hay que explicar que el fondo de esto es un atentado contra la libertad: desde regular contenidos hasta no dar acceso a los espacios públicos. El deseo de muchos de nosotros es generar un gremio sólido, tener un respaldo político y, independientemente de nuestras diferencias, cerrar filas con los no negociables. Y uno de ellos es la libertad.

Para la actriz, el miedo y la culpa son “las dos grandes armas que paralizan al ser humano”, usadas tanto por la política como por la religión. “Han alimentado tanto la idea de un cuco que no existe, como el comunismo”, señaló. Sostuvo que ahora “el lobo se viste de cordero y te hace creer que te va a salvar de un cuco que no existe”, mientras la gente está más preocupada por eso que por “quienes están gobernando y están, cada vez más, recortando nuestros derechos en el mundo entero”. En ese contexto, Sánchez insistió en que, aunque deroguen la ley, los foros gremiales deben mantenerse en los próximos años. “Sí. Y tenemos que organizarnos”, afirmó. Explicó que en el Perú “los sindicatos están mal entendidos y también mal operados”, por lo que aún no se ha alcanzado “ese nivel de madurez”. Ese es “el gran pendiente y la batalla interna que tenemos: entender que la representatividad gremial no tiene por qué hacernos sentir ni en falta, ni politizados, ni culpables”. “Es lo que toca. Ocurre en cualquier país del mundo”, agregó. Consideró que no solo los empleadores, el Estado y los servidores públicos deben comprenderlo, sino también la ciudadanía. Cuando los artistas participan en marchas, dijo, no falta quien los cuestione y acuse, porque “se ha instalado el miedo y esa es la mejor arma”.

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