La frontera entre España y Marruecos atraviesa días de máxima tensión. Miles de migrantes, en su mayoría jóvenes marroquíes, han intentado cruzar desde Castillejos y otras zonas fronterizas hacia Ceuta, una de las dos ciudades españolas en África. Este mismo jueves, una nueva oleada se dirigió a la valla que separa ambas ciudades, según constató EFE. En jornadas previas, centenares intentaron llegar a nado y decenas perdieron la vida en el intento.
El gobierno de Ceuta estima que entre 1.500 y 2.000 personas han ingresado en los últimos diez días. “Es el equivalente al 2 % de toda la población de Ceuta”, explicó el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, en una entrevista. La crisis se agravó este miércoles, cuando Salvamento Marítimo rescató del mar a más de 300 migrantes de entre 18 y 30 años. Las autoridades reportaron que 800 marroquíes y argelinos intentaron entrar a nado a Ceuta, aunque la mayoría fueron contenidos por patrulleras marroquíes.
La Guardia Civil halló los cadáveres de dos migrantes que murieron en el intento de cruzar a nado. Con estos hallazgos, asciende a 29 el número de migrantes fallecidos en el litoral ceutí en lo que va de año. Diez de ellos fueron encontrados en julio, y seis desde que comenzó la actual crisis migratoria el pasado sábado. No obstante, Vivas aseguró que han aparecido en el mar “sesenta cadáveres en el último mes”.
La situación ha llevado a las autoridades locales a pedir el cierre de la frontera con Marruecos ante la entrada masiva de migrantes. La pregunta que surge es qué está ocurriendo en la frontera sur de Europa y por qué esta crisis resulta clave para la región.
La reciente decisión del Tribunal Supremo español, que a principios de julio confirmó que la ley de extranjería no permite aplicar el rechazo en frontera (las llamadas 'devoluciones en caliente') a inmigrantes interceptados en alta mar, ha generado un 'efecto llamada' que alienta a quienes esperan en Marruecos para ingresar a Europa. Así lo sostiene Mohamed Benaissa, presidente del Observatorio del Norte de Derechos Humanos, quien en declaraciones a EFE atribuyó esta ola migratoria a la temporada estival y a ese fallo judicial. Benaissa señala que los mensajes en redes sociales de jóvenes que ya migraron a España convencen a otros de lanzarse.
La situación, sin embargo, no alcanza todavía la magnitud de la crisis de 2021, cuando 10 000 personas entraron en Ceuta en medio de una crisis diplomática entre Rabat y Madrid. Pero la ciudad autónoma, de 18,5 kilómetros cuadrados y más de 83.000 habitantes, vive una "absoluta emergencia humanitaria y social", según su presidente. El Centro de Estancia Temporal (CETI), donde son trasladados los migrantes irregulares al llegar a España, está desbordado: apenas puede alojar 512 personas y hay más gente fuera que dentro. En el área de menores, la sobreocupación alcanza el 2.400 por ciento.
Ante esta emergencia, el presidente de Ceuta, Juan Vivas, pidió esta mañana apoyo financiero al Gobierno español, y la ciudad ha solicitado que se cierre la frontera de manera “urgente e inaplazable”. Para atajar la crisis, España y Marruecos acordaron reforzar la coordinación y los esfuerzos conjuntos, y se comprometieron a revisar y aplicar medidas para la entrega, lo antes posible, de todas las personas que entraron en Ceuta en los últimos días.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, afirmó en un mensaje en X que están “movilizando todos los recursos necesarios, trabajando con las autoridades marroquíes e internacionales y preparando las medidas necesarias para recuperar la normalidad lo antes posible”. Esto ocurre en medio de la crisis desatada por la entrada en Ceuta de entre 1 500 y 2 000 inmigrantes que nadaban desde Marruecos, según datos de las autoridades locales. El Ministerio español del Interior resaltó en un comunicado la “ejemplar colaboración” entre España y Marruecos en todos los ámbitos, incluido el migratorio.
Marruecos rompió este jueves el silencio oficial sobre la crisis migratoria para confirmar el acuerdo. Fuentes oficiales marroquíes dijeron a EFE: “Ambos países acordaron reforzar la coordinación y los esfuerzos para hacer frente a estos flujos y se comprometieron a revisar y aplicar medidas para la repatriación, a la mayor brevedad posible, de todas las personas que hayan entrado ilegalmente en Ceuta”.
Las críticas no tardaron en llegar desde las organizaciones no gubernamentales. El director de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Mauricio Valiente, declaró a EFE que “la colaboración no puede traducirse en una entrega sin atender las circunstancias de cada persona”. A su juicio, es una “mala solución” porque “Marruecos no es un país seguro”.
Por su parte, la Instancia Democrática Marroquí de Derechos Humanos expresó su “profunda preocupación” por la situación de la juventud en el país y calificó de “fracaso político” el intento colectivo de personas de llegar a nado a Ceuta. En un comunicado publicado en su cuenta de Facebook, la asociación marroquí denunció: “Lo que está ocurriendo no es un hecho aislado ni una crisis pasajera, sino el resultado directo de un fracaso político estructural y de la acumulación de políticas públicas injustas que han profundizado las desigualdades sociales”.
El gran apagón del 28 de abril en España ratificó la importancia de la radio como medio confiable, según Alex Rodríguez, jefe de proyectos digitales de Prisa, empresa propietaria de la cadena SER. Durante el corte eléctrico, la Sociedad Española de Radiodifusión (SER) fue una de las estaciones más escuchadas en locales públicos, colegios, universidades, talleres mecánicos, casas y hasta calles. Desde Madrid, Rodríguez afirmó que el apagón confirmó el valor de la radio en situaciones de emergencia.
Además, la crisis migratoria en la frontera con Marruecos sigue siendo noticia: casi 2 000 marroquíes intentaron cruzar la valla fronteriza con Ceuta, según reportes. Una ciudad española ha pedido cerrar la frontera ante la entrada de miles de migrantes. En paralelo, España afronta "horas difíciles" contra el fuego por una nueva ola de calor. Por otro lado, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero rompió su silencio y negó cualquier papel en el rescate de Plus Ultra: "No hablé con nadie del Gobierno".
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