Según el director ejecutivo de CultiVida, Rubén Carrasco, el agro peruano enfrenta desafíos estructurales y coyunturales que requieren una estrategia integral y de largo plazo para garantizar la seguridad alimentaria, fortalecer la competitividad y proteger a los productores frente al cambio climático.

Una de las principales limitaciones es el acceso al agua: el 65.6% de las hectáreas agrícolas dependen exclusivamente de las lluvias para el riego, lo que incrementa la vulnerabilidad ante fenómenos como El Niño. A esto se suma que solo el 20.7% del área sembrada utiliza semillas certificadas, que ofrecen mayor rendimiento por hectárea.

El Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) estima que la superficie agrícola total del país asciende a 11 millones 248 mil 646 hectáreas, entre tierras cultivadas y sin cultivar. En este contexto, Carrasco advirtió que la capacitación y asistencia técnica a los productores se ha reducido en los últimos años, limitando la productividad y competitividad del sector.

Además, el país invierte poco en investigación y desarrollo agrícola: apenas el 0.17% del PBI agrícola, muy por debajo del promedio regional de 1.14%. “La planificación científica se considera esencial en el agro peruano. Por lo tanto, hay una urgencia de inversión en I+D+I (Investigación, Desarrollo e Innovación) para mejorar la productividad y sostenibilidad del sector agrícola”, sostuvo.

En Perú existen más de 2 millones 240 mil productores agrarios, con un nivel de asociatividad del 30% y 370 cooperativas agrarias registradas. “La organización de los productores permitirá incrementar el conocimiento sobre Buenas Prácticas Agrícolas, la productividad del sector, reducir costos y mejorar su participación en mercados nacionales e internacionales”, anotó Carrasco.

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