La Asociación de Transportistas Interprovinciales del Perú (Cotrap-AOIP) respaldó las acciones del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) para garantizar el cumplimiento de la normativa vigente en el transporte terrestre interprovincial. El gremio señaló que la controversia generada por el intento de ingreso de la empresa alemana FlixBus evidencia la necesidad de proteger la legalidad, la seguridad de los usuarios y la competencia en igualdad de condiciones.

FlixBus buscaba operar rutas como Lima-Ica, pero hasta ahora el MTC ha rechazado su solicitud porque la compañía no habría acreditado la propiedad de los vehículos que usaría para prestar el servicio. “No estamos en contra de la innovación ni de la inversión, pero sí de cualquier modelo que pretenda operar sin asumir las mismas obligaciones que cumplimos los transportistas formales”, indicaron en un comunicado.

Los transportistas recordaron que el servicio interprovincial exige inversiones significativas en flota, mantenimiento, personal, seguros, terminales y cumplimiento tributario. En ese sentido, advirtieron que relativizar los requisitos para operar bajo el argumento de modernización o digitalización podría debilitar la seguridad vial y la fiscalización, además de generar competencia desleal.

La controversia en torno al modelo de FlixBus no es un caso aislado en el Perú. El gremio de transportistas señaló que, en otros países donde la empresa alemana ha intentado expandirse, se han registrado controversias regulatorias y reclamos de operadores locales. Estas disputas giran principalmente en torno a la tercerización de la operación, la responsabilidad frente a los usuarios y las condiciones de competencia en el mercado interurbano.

“Estos antecedentes internacionales demuestran que la cautela del Estado peruano es razonable y necesaria. El transporte público no puede ser tratado únicamente como una plataforma comercial, sino como un servicio que involucra seguridad, vidas humanas y responsabilidad directa”, indicó la asociación.

Frente a estas críticas, FlixBus ha defendido públicamente su modelo de negocio. La empresa ha explicado que su plataforma tecnológica conecta a pasajeros con empresas de transporte locales, y que no es propietaria de los buses ni opera directamente los servicios. Asimismo, ha sostenido que trabaja con socios que cuentan con los permisos correspondientes y que su propuesta busca complementar la oferta existente mediante el uso de tecnología y eficiencia comercial, respetando siempre la normativa de cada país donde opera.

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