El fútbol mundial atraviesa una de las mayores disputas políticas y económicas de los últimos años, luego de que el Consejo de Administración de las Ligas Europeas emitiera una dura condena contra la gestión del presidente de la FIFA, Gianni Infantino. El organismo, que representa a las principales competiciones del continente —entre ellas la Premier League, LaLiga española, la Serie A, la Ligue 1 de Francia y la Bundesliga alemana—, se sumó al frente de batalla liderado por la UEFA.

En un durísimo comunicado oficial, las ligas calificaron de “hecho imprudente y divisivo” el plan secreto de Infantino para vender una participación minoritaria de la Copa del Mundo a inversores privados vinculados al entorno del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. La iniciativa busca transferir los activos comerciales, patrocinios y derechos audiovisuales de la máxima fiesta del fútbol a una nueva filial denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), abriendo la puerta a fondos de inversión internacionales como Thrive Capital y al banco JP Morgan.

Las ligas aseguran que “el Mundial no se vende”, en referencia al plan del mandamás de la FIFA para comercializar los derechos del torneo a fondos privados. La cúpula del fútbol del viejo continente acusa a la FIFA de intentar privatizar el patrimonio histórico del deporte mediante un proceso dictatorial que excluye por completo a los clubes, futbolistas y aficionados.

Gianni Infantino junto a Donald Trump en la final del Mundial 2026.

El comunicado de las Ligas Europeas fue contundente: “El Mundial no está en venta. No es un activo de capital privado del presidente de la FIFA”. El colectivo considera que la propuesta de Zúrich representa una línea roja inaceptable, pues el valor real del torneo —aseguran— lo construyen día a día las ligas domésticas, los clubes que pagan los salarios y los aficionados, a quienes Gianni Infantino ha dejado completamente “sin voz ni voto”.

“El éxito del fútbol siempre se ha sustentado en una estructura piramidal abierta y en el delicado equilibrio entre el fútbol nacional y el internacional. Las oportunidades comerciales deben servir para reforzar esos pilares, no para ponerlos en riesgo”, se añade en las siguientes líneas del texto. Las Ligas Europeas rechazan firmemente la propuesta y advierten que el valor del torneo se genera cada día gracias al trabajo de las ligas, los clubes, los jugadores y los aficionados, que están siendo excluidos de cualquier voz o voto en este asunto.

Claudius Schäfer, mandamás de las Ligas Europeas, fue tajante: “Los dirigentes responsables del fútbol tienen el deber de unirse para oponerse a esta propuesta, no solo por el fútbol de hoy, sino también por las futuras generaciones de jugadores y aficionados, garantizando que les dejemos un deporte sano, sostenible y fiel a los valores que lo han convertido en el deporte más popular del mundo”.

El expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, fue uno de los primeros en reaccionar a la propuesta revelada por ‘The Athletic’. A través de su perfil en X (Twitter), lanzó un contundente mensaje: “La estrecha relación entre el presidente de la FIFA y el presidente de Estados Unidos ha alcanzado una dimensión financiera que daña profundamente al fútbol. Nadie tiene derecho a vender nuestro deporte”. Blatter denunció directamente a Gianni Infantino y a Donald Trump por dinamitar el fútbol con sus relaciones e intereses. Cabe recordar que Blatter renunció a la presidencia de la FIFA en 2015 en el marco del escándalo conocido como el FIFA Gate, que derivó en acusaciones por corrupción y lavado de dinero.

Por su parte, la organización Football Supporters Europe (FSE), que representa a miles de aficionados del continente, también lanzó un duro mensaje contra Infantino. A través de las redes sociales, la asociación aseguró que “el Mundial no está en venta” y reclamó la salida del presidente de la FIFA, al considerar que la competición no puede convertirse en un activo comercial abierto a intereses privados.

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