El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, declaró que las fuerzas de su país están “esperando la llegada de tropas estadounidenses sobre el terreno para prenderles fuego y castigar a sus socios regionales para siempre”, según reportaron medios estatales iraníes. La advertencia se produjo el domingo, cuando un alto funcionario iraní reiteró que Irán está dispuesto a atacar a las tropas de EE.UU. si hay una invasión terrestre, en medio de la escalada bélica en la región.
Mientras tanto, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu anunció que Israel ampliará su invasión de Líbano, específicamente la “franja de seguridad existente” en el sur del país, donde las fuerzas israelíes atacan al grupo armado Hezbollah. No se ofrecieron más detalles sobre la expansión. Paralelamente, los principales diplomáticos de potencias regionales se reunieron en Pakistán con la esperanza de abrir conversaciones directas para poner fin a la guerra, aunque Qalibaf desestimó esas gestiones como una tapadera, luego de que unos 2,500 marines estadounidenses entrenados en desembarcos anfibios llegaran a Oriente Medio.
El conflicto ha amenazado los suministros mundiales de petróleo, gas natural y fertilizantes, y ha interrumpido los viajes aéreos. El control de Irán sobre el estratégico estrecho de Ormuz ha sacudido los mercados y los precios, y la entrada en la guerra de los rebeldes hutíes respaldados por Irán podría amenazar el transporte marítimo en otra vía fluvial crucial: el estrecho de Bab el-Mandeb hacia el mar Rojo.
“No sabemos en qué momento nuestras casas podrían ser atacadas”, indicó Razzak Saghir al-Mousawi, de 71 años, al describir ataques aéreos implacables mientras iraníes que cruzaban hacia Irak instaban a Estados Unidos a poner fin a la guerra. “Definitivamente tengo miedo”.
La guerra que comenzó con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán ya ha dejado más de 3,000 muertos, desencadenó ofensivas iraníes contra Israel y estados árabes vecinos del Golfo Pérsico, y se libra también en el frente digital. En medio del conflicto, Pakistán informó que los cancilleres de Arabia Saudí, Turquía y Egipto se reunieron en Islamabad sin la participación de Washington ni de Tel Aviv. El encuentro ocurrió días después de que el gobierno norteamericano presentara a Irán una “lista de acciones” de 15 puntos como marco para un posible acuerdo de paz. Los ministros tienen previsto volver a reunirse el lunes.
El canciller egipcio Badr Abdelatty señaló que las reuniones buscaban abrir un “diálogo directo” entre Estados Unidos e Irán, que durante la guerra se han comunicado en gran medida a través de mediadores. Tanto esta guerra como la de 12 días del año pasado comenzaron durante rondas de conversaciones indirectas. Sin embargo, funcionarios iraníes han rechazado el marco estadounidense y descartaron públicamente la idea de negociar bajo presión. Aun así, Press TV, el brazo en inglés de la televisora estatal de Irán, informó la semana pasada que Teherán había redactado su propia propuesta de cinco puntos que exige detener los asesinatos de funcionarios iraníes, garantías contra futuros ataques, reparaciones y el “ejercicio de soberanía sobre el estrecho de Ormuz”.
Pese a la postura firme, durante las conversaciones Irán ha flexibilizado algunas restricciones a los buques comerciales que pasan por el estrecho. A última hora del sábado, acordó permitir que otros 20 buques con bandera paquistaní transiten por el paso. “Envía una señal clara de que Irán sigue abierto a hacer negocios con el mundo, siempre que Estados Unidos abandone la coerción”, apuntó Asif Durrani, exembajador de Pakistán en Irán.
La Guardia Revolucionaria de Irán advirtió que considerará a las universidades israelíes y a las sucursales de universidades estadounidenses en la región como “objetivos legítimos” si no se otorgan garantías de seguridad para las universidades iraníes, según informaron medios estatales. En un comunicado, el cuerpo paramilitar estableció un ultimátum: “Si el gobierno de Estados Unidos quiere que sus universidades en la región sean eximidas, debería condenar el bombardeo” de centros educativos iraníes antes de las 12 del mediodía del lunes. Esta amenaza se produce después de que ataques aéreos israelíes alcanzaran varias universidades, algunas de las cuales, según Israel, se utilizaban para investigación y desarrollo nuclear. Las preocupaciones sobre el programa nuclear iraní están en el centro de las tensiones. El portavoz del Ministerio iraní de Exteriores, Esmaeil Baqaei, aseveró el sábado que decenas de universidades y centros de investigación han sido alcanzados, entre ellos la Universidad de Ciencia y Tecnología de Irán y la Universidad de Tecnología de Isfahán. Universidades estadounidenses como Georgetown, la Universidad de Nueva York y Northwestern tienen campus en Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Por otro lado, un asesor de Emiratos Árabes Unidos, Anwar Gargash, pidió que cualquier acuerdo para poner fin a la guerra incluya “garantías claras” de que los ataques iraníes contra los vecinos no se repetirán. Gargash sostuvo que el gobierno de Irán se ha convertido en “la principal amenaza” para la seguridad del Golfo Pérsico y exigió compensación por los ataques contra infraestructura civil. Teherán, mientras tanto, amenaza con represalias contra universidades de Israel y Estados Unidos. Las amenazas de atacar instalaciones civiles, que críticos consideran un posible crimen de guerra, se han intensificado entre ambas partes del conflicto. Mientras el número de víctimas sigue en aumento, las autoridades iraníes reportan más de 1.900 muertos en la República Islámica. En Israel, se han registrado 19 fallecidos. En Líbano, funcionarios indican que más de 1.200 personas han perdido la vida, y persisten los temores de nuevas víctimas tras la visita del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al norte del país, donde declaró que Israel está “decidido a cambiar fundamentalmente la situación en el norte” y afirmó que Hezbollah “todavía tiene capacidad residual para dispararnos cohetes”. En Irak, grupos armados respaldados por Irán han entrado al conflicto, dejando 80 miembros de las fuerzas de seguridad muertos. En los estados del Golfo, 20 personas han fallecido, y cuatro han muerto en la Cisjordania ocupada. Elaborado con información de AP.
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