La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos ha acelerado sus planes para emplear contratistas externos que reemplacen a decenas de trabajadores despedidos, comenzando por aquellos que organizaban viajes internacionales a plantas farmacéuticas en India. La medida responde a las posibles perturbaciones en la ya debilitada fuerza de inspección de la agencia, según empleados con conocimiento directo que hablaron bajo condición de anonimato. Las reglas de la FDA prohíben a sus trabajadores hablar públicamente sin autorización sobre asuntos sensibles.
Todo ocurre luego de que el secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., anunciara el mes pasado recortes generalizados de empleos en su departamento. En ese momento, Kennedy afirmó que los inspectores de seguridad que supervisan alimentos y medicamentos no se verían afectados. Si bien esos inspectores permanecen en la agencia, decenas de personas que apoyaban su labor han sido despedidas. Entre ellas se encuentran científicos de laboratorio que analizaban muestras de alimentos para detectar contaminación y especialistas en comunicación que alertaban al público sobre retiradas urgentes de seguridad.
La FDA arrastra desde hace años dificultades para aumentar sus inspecciones, luego de que una ola de empleados con larga trayectoria renunciara o se jubilara durante la pandemia de COVID-19. Los intentos por contratar nuevos inspectores se han visto frenados por las exigencias del puesto: meses de viaje, salarios modestos y trabajo agotador en condiciones desafiantes en el extranjero.
Howard Sklamberg, abogado que fue el principal funcionario de inspección y cumplimiento de la FDA, advirtió: “Si juntas todo esto, incluso si no tuvieras una reducción en el número de personas que realizan las inspecciones, estás reduciéndoles su apoyo. El resultado natural será menos inspecciones”.
El Comisionado de la FDA, Marty Makary, aseguró en el podcast de Megyn Kelly, publicado el jueves, que los despidos se concentraron en áreas de comunicaciones, asuntos legislativos y soporte técnico. “No hubo recortes a los revisores científicos ni a los inspectores ni a la aplicación de la ley en la FDA, y mi objetivo es asegurarme de que todas esas personas tengan los recursos que necesitan para hacer bien su trabajo”, afirmó. Sin embargo, entre los recortes más recientes figuran 170 empleados de la Oficina de Inspecciones e Investigaciones, que incluían a todo el personal encargado de gestionar reservas de viajes, visas y seguridad para los inspectores que operan en Asia, América del Sur y otras regiones. Las cartas de despido justificaron que esos puestos eran “innecesarios o prácticamente idénticos” a otros dentro de la agencia. No obstante, esta versión parece contradecirse con los planes de subcontratar esas funciones a empresas privadas. Un portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) señaló que los recortes solo afectaron a “puestos administrativos” y que “harían que la agencia sea más eficiente y receptiva”, aunque evitó responder si los contratistas resultarían más baratos o eficientes. El sindicato que representa al personal de la FDA calificó la decisión como “no solo es imprudente, sino ineficiente, costosa y representa un importante riesgo para la vida humana”. Por su parte, Sklamberg advirtió que los cambios probablemente provocarán más salidas, especialmente entre los inspectores experimentados, “debido al ambiente que se ha creado y a la dificultad de trabajar allí”.
La Oficina de Responsabilidad Gubernamental instó recientemente a la FDA a desarrollar nuevas estrategias para retener inspectores, señalando que la deserción ha superado la contratación durante años. Como resultado, la FDA todavía realiza un 36% menos de inspecciones hoy que antes de la pandemia.
No existe un recuento oficial de los empleos perdidos en la FDA, y muchos supervisores aún ignoran cuántos de sus subordinados han optado por jubilaciones anticipadas, indemnizaciones u otras ofertas diseñadas para reducir la fuerza laboral. Los recortes han afectado incluso roles que apoyan las prioridades declaradas de Robert F. Kennedy Jr., como una regulación más estricta de aditivos alimentarios y químicos. Por ejemplo, unos 15 científicos de la División de Ciencia y Tecnología de Procesamiento de Alimentos de la FDA en Chicago perdieron sus puestos; su labor incluía identificar y eliminar químicos peligrosos, así como reducir la presencia de microplásticos y otras partículas que pueden filtrarse en alimentos envasados.
En las semanas previas a los despidos, los líderes de alto nivel de la FDA prepararon planes detallados para reducir personal sin dañar las funciones principales de la agencia, según dos empleados senior con conocimiento directo. Sin embargo, esas propuestas nunca fueron solicitadas ni presentadas a los empleados del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) de Elon Musk, quienes tomaron las decisiones finales. Muchos de los despidos apuntaron a puestos y equipos que incluían las palabras “política” y “regulación” en sus títulos, mientras que otros recortes parecieron dirigirse a oficinas en zonas del país consideradas más caras.
Al menos diez científicos de alimentos del laboratorio de pruebas de la FDA en San Francisco fueron despedidos, según un empleado con conocimiento directo del programa. La prueba rápida de muestras de alimentos es fundamental para el trabajo de inspección y cumplimiento de la agencia, ya que permite cerrar rápidamente instalaciones que producen productos contaminados y emitir cartas de advertencia. La precisión de ese trabajo también es clave cuando los abogados de la FDA necesitan defender sus acciones en la corte.
Susan Mayne, de la Universidad de Yale y exdirectora del centro de alimentos de la FDA, comentó: “Esto podría ser devastador para la FDA de una manera que ni siquiera pueden controlar”.
Los expertos en alimentos de la FDA están distribuidos en distintas ubicaciones a lo largo de Estados Unidos, y según Mayne, “a medida que cierran estos diferentes sitios, simplemente se pierden conjuntos completos de habilidades y áreas de experiencia”. A esto se suma que las comunicaciones públicas de la agencia se han visto seriamente afectadas por los despidos. Los empleados que aún permanecen en la FDA intentan asumir las tareas críticas que antes realizaban sus colegas despedidos, como notificar a consumidores, la industria y médicos sobre problemas de seguridad emergentes: retiradas de alimentos, alertas de importación, efectos secundarios de medicamentos y escasez de suministros. Durante años, ese trabajo lo ejecutaban más de una docena de personas en la oficina de asuntos de medios de la agencia, pero esta fue eliminada a principios de mes. Ahora, la comunicación recae en varios empleados dispersos en los centros de la FDA, quienes manejan cientos de temas sobre alimentos, medicamentos, vacunas, tabaco y otros productos. Para agravar la situación, casi todas las declaraciones públicas deben pasar por la oficina de prensa del HHS, que cuenta con un puñado de empleados, la mayoría sin experiencia en temas de la FDA. Un empleado de la agencia, que pidió anonimato, comentó: “Hay ciertas cosas que solían funcionar y que ya no están funcionando”.
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