
El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia emitió una orden internacional de búsqueda y captura contra Pavel Durov, fundador y director ejecutivo de Telegram, en el marco de una investigación penal que lo señala por complicidad con el terrorismo. Según un comunicado del FSB, la plataforma no eliminó numerosos canales, chats y bots que eran utilizados activamente por los servicios de inteligencia ucranianos y por organizaciones terroristas y extremistas para preparar y coordinar actos de sabotaje y terrorismo, asesinatos en masa y ciberfraude en territorio ruso.
Las autoridades rusas sostienen que Telegram facilitó la coordinación de actos de terror y ciberdelincuencia, provocando numerosas víctimas mortales, incluidas mujeres y niños. Además, la investigación también se centra en el bot de citas
Leo Match, conocido como Dayvinchik, cuya actividad está prohibida en Rusia. Agentes de inteligencia ucranianos se hacían pasar por jóvenes para contactar a ciudadanos rusos, obtener información personal y posteriormente chantajearlos con el objetivo de reclutarlos para cometer actos de sabotaje, según las autoridades.
El FSB reportó que, desde julio de 2025, 46 personas de entre 12 y 22 años fueron detenidas por atacar a miembros de las fuerzas de seguridad y a infraestructuras energéticas y de transporte tras usar Telegram. En ese contexto, Pavel Durov, fundador de la plataforma, ya había denunciado a comienzos de 2026 que las autoridades rusas abrieron una investigación penal en su contra. En ese entonces, sostuvo que el proceso buscaba “suprimir el derecho a la privacidad y a la libertad de expresión” mediante restricciones contra la app, y calificó las acusaciones como una persecución política.
Durov, nacido en Rusia y con nacionalidades francesa y emiratí, reside actualmente en Francia. Tras el anuncio del FSB, la reacción pública de Telegram fue publicar en su cuenta oficial de X una imagen mostrando el dedo corazón levantado, sin emitir una declaración adicional sobre las acusaciones.
El caso ocurre mientras Rusia intensifica el control sobre los servicios digitales. Telegram sigue siendo una de las aplicaciones de mensajería más usadas en el país, a pesar de los reiterados intentos del Kremlin por bloquearla, limitar su funcionamiento y promover alternativas nacionales.

La confrontación entre Pavel Durov y las autoridades rusas se remonta a la década de 2010, cuando
abandonó VKontakte, la red social que fundó y que luego quedó bajo control estatal. Desde entonces, el empresario ha mantenido una postura crítica frente a las exigencias del Kremlin para acceder a datos de usuarios y defendió la independencia de Telegram. Entre 2018 y 2020, la plataforma permaneció bloqueada en Rusia antes de que la restricción fuera levantada sin una explicación oficial. Las nuevas acusaciones se conocen en un contexto marcado por la guerra entre Rusia y Ucrania, donde ambos países se han señalado mutuamente por utilizar plataformas digitales y redes sociales como herramientas de reclutamiento, propaganda y operaciones vinculadas al conflicto.
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