
El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia emitió este miércoles una orden de búsqueda y captura internacional contra el empresario ruso Pável Dúrov, fundador de la aplicación de mensajería Telegram. La medida se adoptó tras abrir una causa penal en su contra por el delito de “colaborar con actividades terroristas”, según informó la entidad en un comunicado publicado en su portal oficial.
“Dúrov ha sido acusado de colaborar con actividades terroristas. Ha sido declarado en búsqueda internacional”, indicó el FSB. La acusación, según explicó a la agencia rusa TASS el abogado Vladímir Zherebenkov, es de suma gravedad: de demostrarse su culpabilidad, podría ser condenado a cadena perpetua. Además, Zherebenkov señaló que Dúrov podría ser arrestado en ausencia en Rusia, tras lo cual las autoridades buscarían su extradición a través de Interpol.
El FSB sostiene que Telegram, en violación de las leyes rusas, “no eliminó numerosos canales, chats y bots de la aplicación utilizados activamente por las agencias de inteligencia ucranianas, organizaciones extremistas y terroristas para organizar y coordinar sabotajes y atentados terroristas, asesinatos en masa y fraude cibernético en Rusia”. El servicio de seguridad agregó que esta omisión “ha provocado numerosas víctimas, incluyendo a mujeres y menores de edad, además de miles de millones de dólares en daños materiales”.
Casi de inmediato, la cuenta oficial de Telegram en la red social X reaccionó a la noticia publicando una foto antigua de Dúrov mostrando el dedo medio a la cámara. Se trata de una imagen que el empresario ya había utilizado en 2011, después de que el holding ruso Mail.ru expresara su intención de adquirir la red social VKontakte —el Facebook ruso, también creado por él—. Posteriormente, en 2014, Dúrov abandonó la compañía y la red social pasó a estar controlada por Mail.ru bajo el nombre de VK.
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— Telegram Messenger (@telegram) July 29, 2026
Según el FSB, en el último año fueron detenidos 46 jóvenes rusos de entre 18 y 22 años que, tras acceder al chatbot de Telegram Daivinchik/Leo —un supuesto servicio de citas—, terminaron implicados en actividades de sabotaje y terrorismo. La inteligencia ucraniana, señaló la entidad, se hacía pasar por muchachas que mediante engaños lograban recibir transferencias de sus víctimas. Luego las extorsionaban acusándolas de enviar dinero al enemigo para implicarlas en ataques contra agentes del orden, incendios contra instalaciones de transporte, energía, comunicaciones e instituciones bancarias. Además, les obligaban a servir de mensajeros en esquemas de estafas a otras víctimas, delito también penado por las leyes rusas.

En Rusia, Telegram ha sido bloqueado junto a WhatsApp tras acusaciones de incumplir las leyes locales y no eliminar contenidos prohibidos. Para sortear el bloqueo, los rusos recurren a las redes VPN, una herramienta para evadir restricciones que se ha vuelto muy popular. En el país también funciona el servicio de mensajería nacional MAX, que usan más de 86 millones de ciudadanos, según las estadísticas oficiales.
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