Entre los 1 y 3 años, la curiosidad innata de los niños los lleva a explorar su entorno sin medir riesgos, por lo que los adultos deben extremar las medidas de prevención en el hogar. No es raro que pequeños lleguen a emergencia con quemaduras graves que comprometen zonas importantes del cuerpo y un alto porcentaje de área afectada, siendo el agua hervida la causa más frecuente.

Se considera una gran quemadura cuando el porcentaje de superficie corporal comprometida es igual o mayor al 20%, o cuando se trata de lesiones eléctricas, químicas, por inhalación, o aquellas localizadas en cara, manos, pies, genitales o articulaciones. La prevención debe ser una regla permanente dentro de casa.

Otro accidente común en niños es la ingesta de objetos o líquidos dañinos. Pueden tragar cuerpos extraños como monedas, pilas de reloj o piedras, así como líquidos peligrosos como ácido muriático o drano. “Padres, todo, todo lo deben tener fuera del alcance de sus hijos, bien guardado; si sucede, inmediatamente los deben llevar a la emergencia más cercana”, advierten los especialistas.

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