En su primer mensaje a la Nación tras asumir el cargo, la presidenta Keiko Fujimori aseguró que el país atraviesa un momento “complejo y doloroso” y que recibe un Estado “debilitado por la improvisación y a la deriva”. La mandataria sostuvo que el principal desafío de su gestión será recuperar la capacidad del Estado para atender las necesidades de los ciudadanos.

“Recibimos un país marcado por el abandono. Recibimos un Estado debilitado por la improvisación, reflejada en la ausencia de una visión de país, que identifique los objetivos nacionales que demanda nuestro Perú. Un Estado a la deriva por la carencia de una gestión estratégica que organice a las entidades detrás de dichos objetivos”, afirmó Fujimori. Incidió en que esta situación derivó en una administración pública sin rumbo y con instituciones incapaces de responder de manera eficiente a las demandas de la población.

La jefa de Estado también cuestionó el impacto de la corrupción en el aparato estatal. Indicó que muchas instituciones dejaron de servir a los ciudadanos, lo que se refleja en servicios básicos deficientes, miles de obras públicas paralizadas o mal ejecutadas, un sistema de salud con serias limitaciones y un transporte caótico que afecta diariamente la calidad de vida de millones de peruanos. La falta de una visión estratégica que permitiera identificar y ejecutar los objetivos nacionales, según Fujimori, es la raíz de esta crisis.

La lideresa de Fuerza Popular citó cifras de la Contraloría General de la República para dimensionar el impacto de la corrupción: solo durante 2023, el Estado perdió más de S/ 24 mil millones, monto equivalente a cerca del 13 % del presupuesto público ejecutado. Esos recursos, afirmó, pudieron destinarse a mejorar infraestructura, salud, educación y otros servicios esenciales. A su juicio, estas deficiencias son consecuencia de décadas de gobiernos que renunciaron a cerrar las brechas que impiden el acceso de la población a servicios básicos. Añadió que diversas entidades terminaron bajo la influencia de intereses particulares que privilegiaron beneficios y contrataciones antes que el bienestar de la ciudadanía y la libre competencia.

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