Keiko Fujimori inicia su mandato este 28 de julio en un contexto económico que muestra luces de optimismo. El crecimiento supera el 3% este año, según proyecciones de diversas entidades, y tanto los empresarios como las familias peruanas registran señales de mejora: los primeros han elevado su confianza y las segundas vienen recuperando ingresos y capacidad de consumo. La pregunta que surge es si este ambiente favorable bastará para impulsar más inversiones y empleo.

El ánimo del empresariado se refleja en los indicadores de expectativas del Banco Central de Reserva (BCR), que se dispararon tras la elección de Fujimori. Estos anticipan un mayor dinamismo en la inversión, la contratación de personal y la demanda. Jorge Zapata, presidente de la Confiep, señaló a RPP que el Perú atraviesa "uno de los mejores momentos que ha tenido en su historia" y que las oportunidades son "excepcionales". No obstante, advirtió que mantener esa confianza dependerá de las primeras decisiones del nuevo Gobierno.

"Tiene que dar señales claras para los inversionistas que esperan la estabilidad jurídica, es decir, que las normas, los contratos se respeten, luego destrabar las inversiones, sobre todo en minería, donde hay 63 mil millones de dólares en proyectos en cartera que hay que poner en marcha", detalló Zapata.

Sin embargo, el optimismo por sí solo no mueve la economía. Carlos Gallardo, gerente general del Instituto Peruano de Economía (IPE), explicó que la confianza debe traducirse en inversión y generación de empleo, un proceso que puede tomar unos seis meses. El reto para el nuevo gobierno es convertir las buenas expectativas en resultados concretos que sostengan el crecimiento y beneficien a las familias peruanas.

Según Carlos Gallardo, del IPE, "ya hemos visto la recuperación de los ingresos reales. Eso quiere decir que, ajustados por la inflación, los ingresos ya volvieron a niveles prepandemia. Nos hemos tardado, sí, pero ya estamos aquí. Esta recuperación viene acompañada por un mayor crecimiento de la inversión privada, mejores indicadores de empleo y menores niveles de desempleo y subempleo. Eso se traduce en personas que vuelven a consumir bienes y servicios y ayuda a impulsar la economía". En Lima, por ejemplo, el ingreso promedio de los trabajadores alcanzó los S/2.317 al mes, un incremento del 3,5%.

No obstante, la precariedad laboral sigue siendo un desafío. Según datos del INEI, hay más de 1 millón 600 mil personas en Lima Metropolitana en "subempleo invisible", es decir, con ingresos por debajo de S/903 mensuales, menos de la mitad de la canasta básica familiar (S/1.816). Para que la recuperación sea sostenible, debe reducirse esa abultada cantidad de trabajadores sumidos en el trabajo precario.

Por otro lado, el dinamismo económico ya se siente en el bolsillo de los peruanos. En los primeros cuatro meses del año, el empleo formal aumentó más de 5%, lo que significó 242 mil nuevos puestos de trabajo en todo el país, principalmente en servicios, agropecuario y comercio. A ello se suma que, en mayo, los préstamos de consumo crecieron con fuerza en un 10%, una señal de que los hogares recuperan la confianza para gastar. Así lo explica Arturo García, profesor de Finanzas de la Universidad ESAN.

"Hay un estudio del Banco Central en el que hacen unas estimaciones de lo que uno ve en las expectativas de inversión, y lo que uno ve ya luego con la inversión privada, hay un rezago entre tres o seis meses. Por eso es que cuando uno ve cifras de inversión privada al cierre del 2025, y este primer año a doble dígito creciendo, eso es porque son decisiones de inversión también que se tomaron varios meses atrás", indicó a esta redacción un especialista. Esa inversión privada, que crece a doble dígito, se traduce en mejores indicadores de empleo y menores niveles de desempleo y subempleo, lo que impulsa el consumo y la economía en general.

Pese a la mejora en la confianza, el panorama financiero aún muestra señales mixtas. El Índice de Confianza del Consumidor de Ipsos escaló a 48 puntos en junio, un salto significativo frente a los 36 puntos de hace un año, pero todavía por debajo del umbral de 50 que marca el optimismo. Esto revela que, aunque la percepción sobre la economía ha mejorado, persiste una visión cautelosa entre los peruanos sobre su situación financiera y el futuro del país.

En el sistema financiero, el crédito de consumo crece a un ritmo del 10%, lo que, según un analista, "refleja el crecimiento de la actividad económica, la mayor capacidad de pago que tienen las personas en general, en promedio, más allá de los segmentos socioeconómicos que puedan haber. Entonces, es producto del crecimiento de la economía peruana". Sin embargo, el mismo especialista advirtió que "todavía se mantienen elevados los intereses que se cobran en el sistema financiero", pese a que "ya debieron bajar hace por lo menos unos dos años". Además, señaló que el consumidor peruano llega a este nivel de crédito "con un porcentaje importante de endeudamiento".

En conjunto, el nuevo Gobierno recibe una economía con mayor optimismo que hace un año, pero el desafío será convertir esa confianza en más empleo formal, mayores ingresos y oportunidades para mejorar la calidad de vida de los peruanos.

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