Este 28 de julio, tras un proceso democrático, se realiza la juramentación de la nueva presidenta, Keiko Fujimori, quien asumirá su mandato constitucional. Su discurso, que se conocerá hoy, es un acontecimiento de alta importancia por su significado para el presente y futuro del país. La ceremonia se suma a una serie de actos que, según Idel Vexler, ponen en lo más alto la identidad, los valores democráticos y republicanos de la patria y la conciencia histórico-nacional.

En el aniversario nacional, la peruanidad se eleva no solo con la investidura presidencial. Los desfiles escolares han evolucionado: la costumbre de múltiples ensayos que hacían perder clases casi ha desaparecido. Ahora, en la fiesta jubilar, el desfile es estrictamente escolar, sin prendas castrenses, y se han introducido activamente “los pasacalles”, que ponen en escena las más variadas danzas representativas del rico folclore nacional. Además, muchas comunidades conmemoran la proclamación de la independencia desarrollando bailes, canciones y espacios gastronómicos con la variada comida de las diferentes regiones del Perú, generando un espacio lleno de peruanidad en su más amplia diversidad. A esto se suma el izamiento de la bandera nacional en casas, edificios y dependencias públicas.

La gran Parada Cívico-Militar del 29 de julio también refleja esta transformación. Hace ya algunos años, además del desfile de los integrantes del Ejército, FAP, Marina y Policía con su respectivo armamento, participan conjuntamente otras instituciones civiles y los más variados grupos de danzas peruanas, en una hermosa muestra de peruanidad. Todos estos actos, desde la juramentación hasta los pasacalles, consolidan una celebración que une lo cívico, lo militar y lo folclórico.

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