10:36 de la noche del 18 de febrero de 2026. En el auditorio del edificio José Faustino Sánchez Carrión del Congreso, el Perú fue testigo de la toma de mando de su octavo presidente en menos de diez años. Aun con esos antecedentes, en su primer mensaje como jefe de estado, José María Balcázar aseguró que "no es difícil gobernar". Ahora, en los próximos días, el abogado de 83 años concluye su gestión como presidente de transición, el cuarto mandatario del actual quinquenio.
Balcázar llegó al poder por sucesión constitucional. Elegido legislador por Lambayeque con 6,641 votos preferenciales, fue seleccionado esa noche por 64 de sus colegas para presidir la Mesa Directiva del Congreso, luego de la censura de José Jerí. Al ser titular del Legislativo, tomó el mando del Poder Ejecutivo. Si bien evadió sufrir una vacancia, como sí ocurrió con sus antecesores, su Gobierno no estuvo libre de controversias.
En abril, durante un discurso, vinculó a la comunidad judía con el origen de la Segunda Guerra Mundial, lo que provocó el rechazo de las embajadas de Israel y de Alemania. Ese mismo mes, en medio de la compra de los 24 aviones caza F-16, valorizados en 3 mil 500 millones de dólares, Balcázar intentó frenar la operación, al señalar que, por su envergadura, debía recaer en la próxima administración. El proceso no se paralizó, pero la controversia derivó en las renuncias de los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores.
Para el politólogo Gonzalo Banda, este incidente desnudó la fragilidad de su investidura como una figura decorativa. El especialista consideró que el presidente saliente estuvo limitado a ser el encargado de una transición sin agenda ni ambición política. "Fue 'bypasseado' tanto por Cancillería, como por otros ministerios, que ni siquiera tomaron en cuenta sus observaciones y ya habían firmado convenios y ya se había hecho la compra de los aviones sin que el presidente pudiera objetar nada. Entonces creo que el presidente no solo no ha tenido ningún poder de veto, ni ninguna agenda programática, sino ha sido simplemente un político decorativo. Digamos, parte del mobiliario necesario que tiene que estar en Palacio de Gobierno, pero que básicamente no administra más que la transición de una manera precaria, no ha tenido un mandato que le permita ningún tipo de aspiración reformista", señala.
¿Pudo dejar un legado como presidente de transición? Lo analizamos en el siguiente informe.
Durante los cinco meses de su gestión, José María Balcázar no logró revertir la inestabilidad ministerial que arrastraba el Ejecutivo: tuvo una treintena de ministros en distintas carteras. Enfrentó la inseguridad ciudadana con al menos ocho decretos y prórrogas de estados de emergencia en Lima y regiones, pero la extorsión no cedió. Según el sexto reporte del Observatorio de Crimen y Violencia, se registraron 107 homicidios contra transportistas en los primeros cuatro meses de su gobierno.
Katherine Zegarra, politóloga de la Universidad de Salamanca, consideró que Balcázar desaprovechó la oportunidad de sentar las bases de una política pública más integral y consensuada. “Ya nos habíamos enterado de que el poner o indicar que hay un estado de emergencia no funcionara, entonces podría haber una iniciación de una política pública más compleja, llamando a diferentes actores para que determinen, a través de la evidencia, qué cosas o qué tipo de medidas se pueden tener para disminuir una problemática tan difícil como la inseguridad ciudadana, pero también en términos económicos, fortalecer el sistema de salud, pero en este caso ha habido como una especie de abandono completo”, señaló.
El hito más visible de su administración fue la audiencia que sostuvo en el Vaticano con el Papa León XIV, la cual derivó en el anuncio de la próxima visita del pontífice al Perú. Para Gabriela Navarro, politóloga de la UNMSM, la transición no dejará un país pacificado, sino uno en pausa. “Va a ocupar muy probablemente un lugar marginal en la historia política peruana más asociada al contexto de crisis que ahora tiene el gobierno. Y el próximo gobierno va a recibir un estado que mantiene los mismos desafíos estructurales. La transición del señor Balcázar no ha solucionado para nada este problema. Tenemos el tema de la minería ilegal, que también de foresta y trae una economía sucia y paralela al Estado. En el norte, tenemos el tema de nuevamente el fenómeno El Niño, se tiene como peruanos unas tremendas bombas de tiempo”, apuntó.
La administración de José María Balcázar, que duró apenas cinco meses, fue la cuarta en el quinquenio 2021-2026 y se suma a una lista que incluye a Pedro Castillo, Dina Boluarte y José Jerí. Según los analistas, este breve periodo no dejará un legado visible; en cambio, será recordado como un reflejo más de la inestabilidad que ha marcado a Palacio de Gobierno en la última década. Su gestión, más que por políticas concretas, quedará en la memoria como una consecuencia directa de la crisis política que sacudió al país.
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