La presidenta Keiko Fujimori asume hoy las riendas de un país que ella misma definió la semana pasada como sumido en una situación catastrófica, luego de recibir los diagnósticos de todas las entidades públicas. Aunque los sectores de izquierda le responden que esa es su responsabilidad porque gobernó el país, la realidad es que el último gobierno ha estado en manos de ese sector ideológico.

La inoperancia del régimen saliente queda demostrada con una cifra: durante los últimos cinco años se nombraron 176 ministros, lo que equivale a un nuevo titular cada diez días. La cartera más golpeada fue la del Interior, con 18 cambios, lo que explica el fracaso en la lucha contra la delincuencia.

Pese a que el 71 % de peruanos considera que Keiko Fujimori merece una oportunidad para demostrar su capacidad de gobernar —según una encuesta de Ipsos publicada el domingo por Perú21—, la mandataria no la tendrá fácil. Desde el primer día, los politiqueros de siempre buscarán minarla a ella y a sus ministros, con interpelaciones, censuras y cuanta leguleyada congresal existe.

Lo ocurrido el sábado durante la votación para las presidencias del Senado y Diputados evidencia que esos malos políticos antepondrán sus intereses ideológicos antes que los del país, que requiere desarrollo y progreso. Los cuatro líderes de izquierda —Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno), Alfonso López Chau (Ahora Nación) y Ricardo Belmont (Obras)— se unieron para hacerse de ambas cámaras, pese a que durante la campaña electoral se dijeron de todo. El más patético de ellos es Nieto, quien días antes de las elecciones acusó a Roberto Sánchez de llevar en sus filas a terroristas confesos de Sendero Luminoso. El sábado se olvidó de lo que dijo y apareció orondo junto con él y los otros.

Keiko Fujimori enfrentará desde hoy dos grandes problemas: el fenómeno de El Niño y la imparable delincuencia. En sus acciones políticas para acabar con el caos, como prometió, también deberá mostrar carácter y aplomo. Los politiqueros deben entender que el éxito de su gobierno será el de todos los peruanos.

Los cuatro justificaron esa alianza para que hubiera un equilibrio de poderes entre el Ejecutivo y el Congreso. Para este sencillo columnista, ese llamado ‘equilibrio de poderes’ no es otra cosa que una consabida monserga que solo busca boicotear las acciones que tomará el gobierno de Keiko Fujimori. Felizmente, no lograron tomar el Senado, pues fue elegido presidente el senador fujimorista Miguel Torres.

Lamentablemente lo mismo no ocurrió en la Cámara de Diputados, en donde ganó Óscar Reto Otero, del Partido del Buen Gobierno. La mesa directiva de Reto es digna de una sátira política y una prueba palpable de que el rojerío no tiene límites ni vergüenza para conseguir un objetivo: la integran Analí Márquez, quien juró por la libertad de su líder el golpista Pedro Castillo, y el expolicía Harvey Colchado, quien se ufana y se atribuye la captura del mismo.

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