El nuevo ministro de Economía y Finanzas, Elmer Cuba, llega al gabinete de Keiko Fujimori con el reto de mantener la fortaleza fiscal del país en un contexto de presiones sobre el presupuesto y la exigencia de convertir el crecimiento económico en mejores empleos e ingresos para los hogares. Su gestión pondrá a prueba la capacidad del nuevo gobierno para sostener la estabilidad macroeconómica mientras responde a una de las críticas más recurrentes: que el crecimiento aún no se refleja con fuerza en la vida de las familias peruanas.

Cuba asume una cartera que conserva la estabilidad macroeconómica como una de sus principales fortalezas, pero que también arrastra presiones acumuladas en las cuentas públicas, un mayor compromiso de gasto y dificultades para transformar los recursos del Estado en servicios de calidad para la población. En ese escenario, el exdirector del Banco Central de Reserva (BCRP) deberá enfrentar el desafío de ordenar las finanzas públicas luego de un periodo en el que la reducción del déficit fiscal estuvo favorecida por una mejora extraordinaria de los ingresos.

Para el exministro de Economía Luis Miguel Castilla, la primera tarea de Cuba debe ser sanear las cuentas públicas. "El principal desafío es sanear las cuentas públicas después de un manejo bastante prolijo. Si bien el déficit fiscal se ha reducido, es por una recaudación excepcional que ha permitido absorber el exceso de gasto por iniciativas del Congreso y cierta permisividad del Ejecutivo", explicó. Castilla advirtió que la mejora fiscal reciente debe observarse con cautela, ya que una parte importante del aumento de los ingresos provino del buen momento de los precios internacionales de los minerales, especialmente del cobre y el oro.

En la misma línea, Mario Vergara, economista y docente de Posgrado de ESAN, sostuvo que Cuba deberá iniciar su gestión con una revisión de las medidas que han generado mayores compromisos para el Estado y con una estrategia orientada a recuperar el orden presupuestario.

“El objetivo debe ser frenar el deterioro de las cuentas públicas y restaurar la disciplina presupuestaria”, señaló Cuba, quien ya adelantó que una de sus primeras tareas será revisar las normas aprobadas en los últimos años que tienen impacto sobre las finanzas públicas. “Ha habido algunas normas en el pasado que pueden afectar la caja fiscal. Vamos a reevaluar cada una de ellas, y seguramente un par tendríamos que cambiarlas para que no pongan en riesgo la fortaleza fiscal”, sostuvo.

Para Vergara, la revisión de normas con impacto fiscal, la lucha contra la evasión tributaria y una mejor utilización de los recursos públicos serán parte de la agenda que deberá atender el nuevo ministro. Ambos especialistas coinciden en que Cuba recibe un MEF con fortalezas reconocidas, pero también con una mayor presión sobre el gasto y la necesidad de mantener la confianza en la economía peruana.

El manejo fiscal será uno de los primeros frentes de atención para la nueva gestión. En los últimos años, el Perú acumuló mayores compromisos de gasto debido a medidas aprobadas con impacto permanente sobre el presupuesto, mientras aumentaron las demandas por mayores recursos para distintos sectores. Las reglas fiscales, que establecen límites para evitar que el déficit y la deuda aumenten a niveles difíciles de sostener, serán un punto central en la gestión del nuevo ministro.

Castilla considera que una de las primeras pruebas de Cuba será la presentación del Presupuesto 2027, prevista para el primer mes de gestión, ya que este deberá respetar las reglas fiscales vigentes. “Su prueba más importante la tiene un mes entrado al Gobierno, porque tiene que presentar la ley de presupuesto del año 2027. Probablemente tendrá que haber algún cambio para compatibilizarla con las reglas fiscales, porque la ley de presupuesto tiene que ser consecuente con esas reglas”, señaló.

La gestión de Elmer Cuba al frente del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) deberá priorizar que el crecimiento económico se traduzca en mejoras concretas para los hogares peruanos. Durante su presentación, el nuevo ministro reconoció que, a pesar de que los indicadores macroeconómicos muestran una recuperación, muchos ciudadanos aún no perciben un cambio en sus ingresos o condiciones de vida. “La población todavía no ha sentido sus salarios, su bienestar, ese crecimiento. La meta es en los próximos años hacer que ese crecimiento llegue bajo la forma de mejores empleos, mejores remuneraciones y mejores servicios públicos”, afirmó.

El exministro José Luis Vergara señaló que la evaluación de la gestión de Cuba no dependerá únicamente de mantener bajo control variables como inflación, deuda o déficit, sino de su capacidad para conectar esos resultados con la realidad de las familias. “El principal desafío no estará en la teoría macroeconómica, donde cuenta con amplia trayectoria técnica y experiencia como exdirector del BCRP, sino en la traducción del crecimiento en el bolsillo de la población y en la gestión político-fiscal”, explicó.

Uno de los retos inmediatos será compatibilizar las propuestas planteadas durante la campaña con la capacidad financiera del Estado, sin generar presiones que afecten la sostenibilidad de las cuentas públicas. Además, el MEF deberá enfrentar la dependencia de ingresos vinculados al ciclo minero. Si bien el aumento de la recaudación tributaria ha mejorado los resultados fiscales, una parte de esos recursos depende de factores externos que pueden cambiar. Por ello, la gestión deberá buscar fuentes de ingresos más permanentes y fortalecer la administración tributaria, especialmente mediante acciones contra la evasión y la informalidad.

El nuevo titular del MEF, Elmer Cuba, asume una gestión que será evaluada no solo por su capacidad para mantener la estabilidad económica del país, sino también por los resultados concretos que logre en un objetivo que sigue pendiente: que el crecimiento deje de ser una cifra macroeconómica y se traduzca en mejoras tangibles en la vida de los ciudadanos. Para ello, el ministerio deberá enfrentar problemas estructurales que limitan el desarrollo, como la informalidad laboral, los bajos niveles de productividad y las dificultades del Estado para ejecutar adecuadamente los recursos asignados.

Una de las tareas prioritarias será mejorar la capacidad de convertir el presupuesto público en obras y servicios que lleguen efectivamente a la población. El problema no radica únicamente en cuánto dinero tiene el Estado, sino en su habilidad para transformar esos recursos en resultados concretos. Un presupuesto que no se ejecuta no se traduce en carreteras, hospitales o servicios que mejoren las condiciones de vida. Cada año, gobiernos regionales y municipios enfrentan serias dificultades para ejecutar completamente los fondos destinados a infraestructura, mientras persisten brechas en sectores clave como agua, transporte, salud y educación.

En este contexto, la gestión del MEF deberá enfocarse en mejorar la calidad del gasto público y fortalecer la coordinación con las entidades encargadas de ejecutar proyectos. La inversión privada también formará parte de la agenda, pero enmarcada en una discusión más amplia sobre cómo elevar la capacidad productiva del país y generar empleo formal. La mejora en la ejecución del gasto y el impulso a la productividad marcarán la hoja de ruta económica del nuevo equipo.

lr.pe

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