En el yacimiento neolítico de Shangshan, ubicado en la provincia de Zhejiang, en el valle inferior del río Yangtsé, un equipo internacional de científicos ha encontrado las evidencias más antiguas de elaboración de cerveza de arroz, con una antigüedad de entre 9.000 y 10.000 años. El descubrimiento, que redefine el origen de esta bebida, fue posible tras examinar doce piezas cerámicas mediante análisis de fitolitos, almidón y hongos microscópicos. Los resultados, publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), confirman que las primeras comunidades humanas del este de China dominaban métodos de fermentación miles de años antes del auge de las grandes dinastías asiáticas.
El trabajo, realizado por la Universidad de Stanford, la Academia China de Ciencias y el Instituto Provincial de Reliquias Culturales y Arqueología de Zhejiang, vincula la domesticación del arroz con ritos ancestrales e innovación técnica. El arqueólogo Li Liu declaró que se encontraron "claras evidencias de procesos de fermentación" en los restos analizados. Este hallazgo demuestra que la fermentación coincidió con el cultivo del arroz, lo que resalta la importancia social y cultural de estas prácticas en la sociedad neolítica. La cerveza de arroz no solo era una bebida, sino que también se usaba en rituales religiosos, según los investigadores.
Mapa de yacimientos Shangshan y análisis arqueológico de sus fragmentos de cerámica junto a las vasijas completas. Foto: PNAS
Proceso de la cultura Shangshan: recolección, preparación de alimentos, masa madre y uso de cerámica para consumo. Foto: PNAS
El hallazgo en Shangshan, que constituye la prueba más remota de elaboración alcohólica en Asia oriental, transforma la historia del alcohol al confirmar que la fermentación nació de forma simultánea a la domesticación del cereal. Esto invalida la noción clásica de que las bebidas embriagantes surgieron tiempo después de consolidarse las actividades agrícolas. La fórmula neolítica combinaba el grano domesticado con otros cereales, bellotas y bulbos de lirio, y empleaba un cultivo iniciador tradicional denominado qu, a base de levaduras y mohos Monascus. Según la investigación publicada, los resultados indican que el arroz se consumía como alimento básico y también se utilizaba para elaborar bebidas fermentadas.
Fitolitos de la cultura Shangshan: identifican tipos de arroz silvestre y doméstico, Phragmites y microestructuras. Foto: PNAS
El consumo de este preparado alcohólico no formaba parte de la dieta diaria, sino que permanecía reservado para festejos comunitarios y ritos sagrados. El docente Zhang Jianping argumentó que tales tradiciones permiten entender cómo la elaboración de licores funcionó como un catalizador para el desarrollo social y cultural, fortaleciendo la unión colectiva en la comunidad Shangshan.
Tipos de almidón y daños en cerámica Shangshan: restos de arroz, lágrimas de Job, bellota y gránulos gelatinizados. Foto: PNAS
Las condiciones del Holoceno temprano favorecieron la proliferación de hongos como Monascus, esencial en el proceso. A través de ensayos experimentales, los investigadores reprodujeron la metodología y confirmaron que las alteraciones microscópicas en el almidón corresponden a esta técnica milenaria, mientras que las pruebas de suelo descartaron cualquier contaminación reciente. El trabajo científico revela la interacción entre tecnología, dieta y ritos hace 10 milenios. Según los autores, "la producción de estas bebidas pudo incentivar reuniones ceremoniales, fortalecer vínculos entre grupos humanos e incluso favorecer la expansión del cultivo del arroz". Esto posiciona al sitio arqueológico como un eje fundamental en el origen de la civilización.
Hongos en cerámica Shangshan frente a Monascus moderno: hallan hifas, cleistotecios y células de levadura en desarrollo. Foto: PNAS
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