El recinto que alberga a los 130 nuevos diputados se encuentra listo y habilitado para la nueva etapa bicameral. La 'cámara baja' del nuevo Congreso bicameral asumirá funciones legislativas y de fiscalización. Expertos repasan su historia y explican las reglas del nuevo sistema como la interpelación, censura ministerial y vacancia presidencial. Después de 34 años, el Congreso de la República volverá a estar conformado por dos cámaras: una de diputados y otra de senadores. La Cámara de Diputados estará integrada por 130 legisladores que durante los próximos cinco años propondrán leyes y fiscalizarán al Gobierno. La última vez que esta cámara funcionó fue en 1990, cuando fue elegida, y ejerció sus funciones hasta abril de 1992, fecha en que el entonces presidente Alberto Fujimori disolvió el congreso bicameral. Un año después, la Constitución de 1993 estableció un Congreso de una sola cámara, sistema que el Perú mantuvo durante más de tres décadas. Por esta cámara han pasado destacadas figuras de la historia nacional. Una de ellas fue el héroe Miguel Grau. El historiador Juan Luis Orrego señaló que en el siglo XIX, mientras el almirante Grau se encontraba de licencia en la Marina de Guerra, fue elegido diputado por la provincia de Paita en Piura en 1876 en representación del Partido Civil del cual fue militante. Sin embargo, en 1879 tuvo que dejar sus funciones para reasumir el comando del “Huáscar” al estallar la Guerra con Chile. Orrego agregó que la presencia de Grau en el Parlamento es recordada hasta el día de hoy por la trascendencia de su labor y el ejemplo de integridad que dejó. Retrato del héroe nacional Miguel Grau vestido de civil “Es por eso que en los años ochenta (1983) con un criterio simbólico muy acertado, se colocó una curul en homenaje a Miguel Grau en el hemiciclo, y cuando en la Cámara de Diputados tomaban la lista, todos los presentes debían responder ‘presente’ luego de ser nombrado Grau. De esta manera, el héroe se convirtió pues, en el diputado más ilustre que había pasado por la cámara”, afirmó. Escaño del héroe nacional Miguel Grau que se mantiene instalado en su honor en el hemiciclo del Congreso. En el siglo XX, el historiador destaca otras importantes figuras políticas a nivel de esta cámara como por ejemplo Javier Valle Riestra, Roberto Ramírez del Villar o Javier Diez Canseco: “fueron unos personajes muy hábiles, muy leídos, de buena oratoria y de mucha preparación”, remarcó Juan Luis Orrego.

Elaboración de leyes con nueva ruta

Imagen de 1991 de la última Cámara de Diputados elegida en el marco de un sistema parlamentario bicameral. Con la reinstauración del sistema bicameral, el proceso legislativo peruano cambia de ruta. Los proyectos de ley que apruebe la Cámara de Diputados ya no tendrán curso directo: deberán pasar al Senado, que los revisará y decidirá si los aprueba, modifica o rechaza. La labor de los diputados, sin embargo, va más allá de proponer normas. El Congreso recibirá a los nuevos ocupantes de las 130 curules que tiene la Cámara de Diputados. La constitucionalista y docente universitaria Milagros Campos explicó que los 130 representantes ejercerán control político sobre el Poder Ejecutivo. Para ello, podrán conformar comisiones investigadoras, interpelar a los ministros para que rindan cuentas de su gestión e, incluso, censurarlos. “Interpelar es un derecho de las minorías y la idea es que veinte diputados puedan presentar un pedido para que un ministro o más, o el Consejo de Ministros en pleno asistan a responder un pliego interpelatorio sobre una materia que no ha sido suficientemente esclarecida. Es decir, cumple con una función de control, pero también de información. Los ministros interpelados o el ministro interpelado deben asistir en la fecha asignada”, detalló la especialista. El Reglamento de la Cámara de Diputados establece los mecanismos concretos de ese control. Para presentar una moción de censura contra un ministro se requieren 33 firmas; una vez debatida, se necesitan 66 votos para aprobarla. La vacancia presidencial por permanente incapacidad moral también tiene su propio procedimiento en esta cámara: se necesita al menos 87 votos para aprobar la propuesta. Luego, la Cámara designará a tres diputados para sustentarla ante el Senado, que continuará con el trámite. “A esa sesión tendría que asistir el Presidente y los diputados tienen que votar después de escucharlo y ejercer su derecho de defensa. Para que la vacancia continúe el trámite, tendrían que reunir al menos 87 votos”, precisó Campos. El presidente de la República, por su parte, tiene la facultad de disolver la Cámara de Diputados si esta ha censurado o negado la confianza a dos Consejos de Ministros. La norma no exige que esos episodios sean consecutivos. En ese escenario, el decreto de disolución deberá incluir la convocatoria a elecciones para una nueva Cámara de Diputados. El reglamento también regula la vida interna de las bancadas. El diputado que renuncie o sea expulsado de su grupo parlamentario pasará a integrar el grupo mixto o podrá incorporarse, por una sola vez durante el periodo parlamentario, a otra bancada ya existente. Si la renuncia a la bancada es voluntaria, el legislador deberá haber renunciado previamente al partido político. En caso de expulsión, esta deberá quedar firme dentro del grupo parlamentario.

“De los nuevos diputados espero que estudien sus temas, que se interesen en los datos básicos del manejo de la política económica del país porque son elementos fundamentales al momento de los debates, y que tengan claro el costo-beneficio de sus propuestas en la vida de las personas”, afirmó César Zumaeta, exdiputado de la República.

Zumaeta, quien fue diputado por el partido Aprista entre 1985 y 1992, subrayó que las decisiones tomadas a nivel de las bancadas tienen un impacto directo en la vida de los peruanos y que el rol de diputado es de mucha responsabilidad. Para tener un paso exitoso por la cámara, enfatizó, se necesita estar informado de la realidad económica y social del país pero, sobre todo, estar en contacto con los electores que les otorgaron la confianza. “No podíamos pedir la palabra por pedirla en el contexto de un debate en la cámara, tenías que estar muy bien empapado de tus temas porque sabías que del otro lado de las bancadas, los que intervenían, también estaban muy bien preparados. Nadie improvisaba en un debate y no existía esta figura del papelito que leías, tenías que estar bien preparado no solamente para disertar, sino para argumentar con las otras fuerzas políticas y defender tus proyectos de ley”, recordó.

Para legislar y fiscalizar al Gobierno se necesita formación política, experiencia y conocimiento del Estado, aspectos que Zumaeta conoce de primera mano. El historiador Juan Luis Orrego, por su parte, recordó que en el pasado el transfuguismo era casi inexistente. “Antes era muy difícil que, por ejemplo, algún diputado del APRA, del Partido Popular Cristiano o de Acción Popular; se cambiaran de partidos, es decir, las bancadas eran bloques, el transfuguismo prácticamente no existe”, señaló.

César Zumaeta fue diputado electo por el partido aprista en el Congreso bicameral de 1985 y reelecto en 1990.

Hay una restricción adicional para los legisladores: el diputado que se incorpore a otro grupo parlamentario existente no podrá postular ni integrar la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados ni las mesas directivas de sus comisiones hasta que culmine el periodo anual de sesiones siguiente a la fecha de su incorporación. Esta norma busca desincentivar los cambios de bancada, una práctica que, según Orrego, era poco común en el pasado.

Tras más de tres décadas, el Congreso de la República recupera su bicameralidad con la llegada de 130 diputados, quienes ahora tienen la misión de mejorar la calidad legislativa y restaurar la confianza de los peruanos. El principal desafío será demostrar que el retorno de las dos cámaras puede traducirse en leyes más sólidas y en una mayor cercanía con la ciudadanía. El poder en tus manos

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