Un hallazgo en Argentina ha puesto en jaque la teoría de que los Andes centrales fueron el único foco del desarrollo metalúrgico prehispánico. Se trata de una máscara antropomorfa de cobre de aproximadamente 3.000 años de antigüedad, descubierta en Bordo Marcial, provincia de Catamarca. Las investigadoras Leticia Inés Cortés y María Cristina Scattolin, en un estudio publicado en la revista Antiquity, determinaron que esta pieza constituye "el objeto de cobre intencionalmente trabajado más antiguo que se ha descubierto en los Andes".

El hallazgo ocurrió en abril de 2005, cuando tras las lluvias en el valle del Cajón, habitantes locales divisaron una placa metálica junto a restos humanos. Excavaciones arqueológicas posteriores confirmaron que se trataba de una máscara antropomorfa que, según las investigadoras, demuestra que la experimentación con cobre ocurrió de forma simultánea en múltiples territorios andinos. Como señalan las autoras del estudio, citadas por National Geographic, "más de una región estaba implicada en el origen de esta tecnología", un dato que redefine los paradigmas históricos de la metalurgia en Sudamérica.

Investigadoras concluyen que esta máscara, encontrada en Bordo Marcial, es el objeto de cobre más antiguo en los Andes, sugiriendo un desarrollo tecnológico simultáneo en diversas áreas.

Durante décadas, los Andes centrales destacaron como el eje exclusivo de la metalurgia prehispánica, pero este vestigio cambió esa postura. La máscara, encontrada fuera de Perú, en territorio argentino, evidencia prácticas funerarias significativas de las antiguas comunidades agropastoriles de la región. Las investigadoras Cortés y Scattolin concluyeron que este objeto no solo es el más antiguo de su tipo, sino que confirma que el desarrollo tecnológico metalúrgico fue un proceso descentralizado en los Andes.

Leticia Inés sostiene la máscara el día del hallazgo. Foto: Marilín Calo/National Geographic

Leticia Inés sostiene la máscara el día del hallazgo. Foto: Marilín Calo/National Geographic

Anverso y reverso de la máscara antropomorfa de cobre. Foto: Leticia Inés Cortés/National Geographic

Anverso y reverso de la máscara antropomorfa de cobre. Foto: Leticia Inés Cortés/National Geographic

La pieza, de 18 centímetros de alto, 15 de ancho y un milímetro de espesor, fue moldeada con cobre casi puro mediante martillado y calor, sin aleaciones ni fundición. Sus rasgos —ojos, nariz y boca— se definieron con repujado posterior, y nueve orificios en los bordes permitían su sujeción ceremonial. Un orificio adicional revela que la máscara fue reparada antes de ser enterrada. El artefacto reposaba sobre un entierro colectivo de al menos 14 individuos —hombres, mujeres y niños— cuyos esqueletos presentaban manchas verdosas por el contacto con minerales tras siglos bajo tierra. Dataciones por radiocarbono ubicaron este contexto funerario entre 1400 y 1000 a. C., lo que convierte a la reliquia en un hito de la metalurgia prehispánica andina.

Genaro Chaile y su madre Cecilia Marcial, quienes encontraron la máscara, alertaron sobre el hallazgo y la donaron al Museo Eric Boman de Santa María de Yocavil, en la provincia de Catamarca. Foto: María Cristina Scattolin/National Geographic

Genaro Chaile y su madre Cecilia Marcial, quienes encontraron la máscara, alertaron sobre el hallazgo y la donaron al Museo Eric Boman de Santa María de Yocavil, en la provincia de Catamarca. Foto: María Cristina Scattolin/National Geographic

¿Por qué esta máscara de cobre transforma la historia de la metalurgia andina?

Durante años, la historia oficial situó el origen del trabajo metalúrgico precolombino exclusivamente en el actual territorio peruano. No obstante, las investigadoras advierten que esa perspectiva respondía al protagonismo posterior de los Andes centrales. El hallazgo demuestra que los pobladores del sur andino experimentaban con cobre desde fechas muy tempranas, lo cual prueba un inicio tecnológico mucho más complejo.

Pendiente, probablemente de cobre, de unos 3.000 años de antigüedad y procedente del sitio arqueológico de Bordo Marcial. Foto: Leticia Inés Cortés/National Geographic

Pendiente, probablemente de cobre, de unos 3.000 años de antigüedad y procedente del sitio arqueológico de Bordo Marcial. Foto: Leticia Inés Cortés/National Geographic

Para los arqueólogos, el hallazgo en una tumba colectiva no es casual: sostienen que “fue colocada deliberadamente sobre los restos humanos como parte de un ritual funerario”, lo que revela su función simbólica. Las perforaciones laterales indican que la máscara permanecía atada al rostro del difunto, fija a un soporte o integrada en un objeto ceremonial de material orgánico. Por ello, representa una prueba clave sobre las costumbres de las primeras comunidades agropastoriles meridionales.

Lejos de restar relevancia a Perú, el descubrimiento amplía la visión sobre la evolución tecnológica regional. Las autoras del estudio plantean que el conocimiento para trabajar el cobre pudo desarrollarse de forma paralela en distintos sectores de la cordillera. De esta manera, las técnicas metalúrgicas surgieron en múltiples focos de innovación interconectados por redes de intercambio antes del florecimiento de las grandes civilizaciones.

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