Este 27 de julio se conmemoran 192 años del natalicio del almirante Miguel Grau Seminario, ocurrido en Piura, una fecha que invita a todos los peruanos a reflexionar sobre la vida de quien fue hombre de familia, demócrata, marino, hidalgo frente al enemigo vencido, héroe y mártir. Su legado, que personifica valores fundamentales, constituye uno de los pilares de la Marina de Guerra del Perú, institución que hoy renueva su compromiso de servir al país con honor, lealtad y profundo sentido del deber.

Grau demostró su grandeza en distintos ámbitos. En el familiar, fue un abnegado esposo, padre ejemplar y hombre de fe. Casado con Dolores Cabero, dispuso que lo poco que dejara de fortuna se emplease en la educación de sus hijos, pues consideraba que “es la mejor herencia que un padre podría legar”.

Su vocación marinera despertó desde temprana edad: a los ocho años sirvió como grumete a bordo del bergantín “Tescua” y, posteriormente, recorrió los principales mares del mundo en naves mercantes, antes de ingresar a la Marina de Guerra como guardiamarina. Como político, fue diputado del Partido Civil por la provincia de Paita y, desde el Congreso de la República, promovió el adecuado equipamiento de la Marina de Guerra, convencido de la necesidad de contar con una Fuerza Naval capaz de proteger los intereses nacionales. En reconocimiento a su trayectoria, su nombre precede el llamado de asistencia al inicio de las sesiones del Congreso, ante el cual la representación nacional responde: “¡Presente!”.

Al mando del monitor “Huáscar”, durante la Guerra del Pacífico, Grau dio lecciones de estrategia naval y grandeza. Tras el combate de Iquique, dispuso el rescate de los 62 náufragos de la corbeta chilena “Esmeralda”, acto que evidenció su profundo respeto por la vida humana. Asimismo, envió a la viuda del comandante Arturo Prat sus objetos personales y una carta en la que resaltó el valor de su esposo, gesto que le valió el apelativo de “Caballero de los Mares”. El 8 de octubre de 1879, en Punta Angamos, entregó su vida junto a su valiente tripulación en defensa de la soberanía y el honor nacional.

Hoy, la Marina de Guerra del Perú honra su legado imperecedero y renueva su compromiso de servir al Perú con honor, lealtad y profundo sentido del deber.

Leer artículo completo en diariocorreo.pe →