Antes de volver a entrenar tras varios meses de inactividad, un chequeo médico puede marcar la diferencia entre un beneficio para la salud y un riesgo cardiovascular. El Ministerio de Salud (Minsa) advierte que más de 57 mil personas en el país presentan un riesgo alto de desarrollar enfermedades cardiovasculares, una cifra que subraya la necesidad de identificar estas condiciones antes de someterse a ejercicios de mayor exigencia.
El doctor Roy German Dueñas Carbajal, cardiólogo de la Clínica Stella Maris, explica que conocer el estado de salud permite iniciar una rutina con mayor seguridad. “Realizar actividad física es uno de los hábitos más importantes para cuidar el corazón, pero también es fundamental conocer el estado de salud antes de iniciar una rutina, sobre todo si ha existido un periodo prolongado de sedentarismo”, señala. Según el especialista, hacerlo sin evaluación previa podría aumentar el riesgo de complicaciones cardiovasculares, especialmente en personas con enfermedades crónicas o factores de riesgo.
Si bien cualquier persona puede beneficiarse de una evaluación médica, el cardiólogo recomienda no omitirla en casos específicos: quienes llevan varios meses sin actividad física; mayores de 40 años que planean ejercicios de intensidad moderada o alta; pacientes con hipertensión, diabetes, colesterol elevado u obesidad; personas con antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares; y quienes presentan dolor en el pecho, dificultad para respirar, palpitaciones o mareos durante el esfuerzo.
El cardiólogo Dueñas enfatiza que “un chequeo previo no busca limitar la actividad física, sino garantizar que se realice de manera segura. La prevención sigue siendo la mejor estrategia para cuidar la salud cardiovascular y aprovechar todos los beneficios que ofrece el ejercicio”. En esa línea, advierte que muchas enfermedades cardiovasculares pueden evolucionar sin síntomas y manifestarse recién durante el esfuerzo físico. “Un chequeo permite identificar factores de riesgo, evaluar la condición del paciente y orientar el tipo de ejercicio más seguro para cada caso”, agrega. Para un retorno seguro a la actividad, el especialista recomienda que el regreso sea gradual, para que el organismo se adapte nuevamente al esfuerzo. Entre las pautas principales figuran iniciar con ejercicios de intensidad progresiva, respetar los tiempos de descanso y recuperación, y mantener una adecuada hidratación. Además, se debe suspender la actividad y acudir al médico si aparecen dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareos o palpitaciones. Una evaluación médica previa, según Dueñas, no busca impedir la práctica deportiva, sino garantizar que el ejercicio se realice de manera segura y acorde a la condición de cada persona. Así, la prevención se consolida como la mejor herramienta para cuidar el corazón y disfrutar plenamente de los beneficios del entrenamiento.
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