“Hijo, aléjate de los materialistas y hambrientos por el dinero”, fue el consejo que Tony Succar recibió de su padre cuando este atravesaba un delicado estado de salud. La advertencia, según quien escribe, debe repetirse mil veces si se busca avanzar y mantener la mente y el corazón sanos. Esos individuos sin valores, desleales, capaces de atropellar, traicionar y hasta “centrar” a otros, solo esperan el momento para clavar el puñal. “A la gente le das de comer y te muerden la mano. La apoyas y te juegan a las espaldas”, se lamenta el autor, aunque se queda tranquilo porque “la vida y el Señor se encargan siempre de hacer justicia”. Tarde o temprano, esos despreciables acaban como una mela.

Por lo pronto, el ‘Diamante’ —que es de pocas hueveras— se enteró la semana pasada de que el ‘comentarista-empresario’ lo quiso voltear y en one lo parchó. El de la televisión lo maleteó mal y hasta se ofreció para ocupar su cargo. El mundialista lo encaró como en sus buenas épocas, pero el otro se hizo el tuerto. “La neta que me sorprende que uno de los mejores 10 de todos los tiempos le soporte tanta fulería”, se lee más adelante. Es increíble que ahora los sonsos reinen y se den color en la pelotita, y eso ocurre porque nadie los pone en su sitio. Hay una lista de ‘palomillas de ventana’ que se dedican a los negocios en la pelotita. Qué feo...

Por la avenida Javier Prado andan palteados porque un referente tiene la cabeza en otro lado por temas de monedas. Le tienen una deuda inmensa y no hay forma de que se la cancelen. Si no dejaron nada de garantía y no hay papeles firmados, perdió por goleada y no hay de dónde agarrarse si es que llega a juicio. Por eso hay que asesorarse, porque después con pana te dicen ‘no tengo’ y te quedas en el aire. Así no es...

‘El Ratón’ tiene mil pericotes y gatos en el coco

El ‘Ratón’ es carismático, un reviente y showman en las reuniones, pero tiene mil pericotes y mil gatos en el coco. Ya tiene 30 años y sigue en la joda. Hace poquito estuvo pichangueando por Villa María del Triunfo y le metieron su ‘centrazo’. La mitad se gastó en trago y la otra parte en la maquinita. Después se sienta en los podcast declarando que ha madurado y aconseja que no repitan su comportamiento. Le queda poquito en su carrera y debe ahorrar algo para que emprenda algún business. Después vienen los arrepentimientos y va a estar mangueando como la mayoría. Te lo digo en buena onda. Así es... Me voy, soy fuga.

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