Una pequeña burbuja de aire milenaria atrapada en el hielo de la Antártida se ha convertido en un hallazgo histórico que funciona como un archivo natural excepcional. Según destacó National Geographic, estas muestras congeladas resultan vitales para comprender los cambios globales del planeta, ya que permiten estudiar la atmósfera de eras pasadas con temperaturas elevadas, similares a las proyecciones climáticas futuras. La burbuja preservó aire atmosférico, polvo mineral, sal marina, cenizas volcánicas y hollín durante ese tiempo, lo que permitirá entender mejor el clima actual.
Esta valiosa cápsula del tiempo conserva datos atmosféricos imposibles de replicar en laboratorios. El climatólogo Erich Osterberg, citado por el medio especializado, resumió el impacto del núcleo helado al afirmar que "no hay un valor asegurado posible: son incalculables". Debido a su impecable estado de conservación, los expertos comparan el descubrimiento con un "mosquito en ámbar" que custodia fragmentos del pasado terrestre.
Bandas claras y oscuras se alternan como anillos en este núcleo de hielo de Groenlandia; se manipula con varios guantes. Foto: Erich Osterberg/National Geographic
¿Qué revela el 'fósil de aire' hallado en Alaska sobre el clima de la Antártida?
En el monte Hunter, Alaska, un equipo de especialistas extrajo un núcleo congelado de más de 200 metros que contenía una diminuta burbuja de aire atrapada durante casi cinco millones de años. Denominado "fósil de aire" por National Geographic, este hallazgo preservó aire atmosférico, polvo mineral, sal marina, cenizas volcánicas y hollín. Para evitar la contaminación con el ambiente actual, los científicos extraen estas cavidades en cámaras de vacío y luego analizan los elementos con espectrómetros de masas, cromatógrafos de gases y microscopios electrónicos. Cada capa de la masa helada funciona como un registro cronológico similar a los anillos de un árbol, lo que permite reconstruir la antigua composición de la atmósfera terrestre y resulta clave para comprender el comportamiento histórico del manto polar antártico.
Muestra del primer núcleo de hielo extraído en el monte Hunter, Alaska, cuya longitud total alcanzó los 208 metros. Foto: Mike Waszkiewicz/National Geographic
Las primeras evaluaciones confirman que en esa era remota el planeta registraba temperaturas considerablemente más elevadas. Los científicos buscan determinar si, bajo ese calentamiento, el sector occidental de la Antártida colapsó por completo. De confirmarse la hipótesis, la investigación anticiparía un escenario equivalente al proyectado por los modelos climáticos para los próximos siglos, con graves consecuencias para las costas globales.
El análisis de isótopos de oxígeno en núcleos helados es un pilar clave del estudio. La proporción entre oxígeno-16 y oxígeno-18 permite estimar con exactitud las temperaturas al momento de congelación de cada capa. Mediante esta técnica, la comunidad académica constató una estrecha correlación entre la concentración de dióxido de carbono y los valores térmicos globales durante el último millón de años, hallazgo que refuerza la comprensión sobre la evolución climática terrestre. Las investigaciones continúan con perforaciones adicionales al otro lado de las montañas Transantárticas. Los especialistas buscan determinar si esa región estuvo en el pasado próxima al océano. Indicadores geoquímicos como la sal marina evidencian que la Antártida Occidental atravesó episodios de deshielo considerablemente más amplios que las estimaciones previas. Recuperar estas muestras implica una complejidad logística monumental, según destaca National Geographic. Las expediciones operan durante semanas bajo condiciones ambientales extremas y transportan cada cilindro bajo estricta refrigeración para preservar su integridad.
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