En una entrevista íntima para el podcast Café con la Chevez, de Trome, Gisela Valcárcel volvió a abrir una de las etapas más sensibles de su historia personal: su infancia en un hogar donde el cariño existía, pero casi nunca se expresaba con palabras o gestos. Una experiencia que, según confesó, dejó profundas huellas en su vida.
La expresentadora de televisión, conocida como la popular ‘Señito’, relató distintos momentos de su niñez y explicó que tardó muchos años en comprender la historia de sus padres. Sus declaraciones sorprendieron por la sinceridad con la que abordó un tema que pocas veces había compartido. “Yo fui educada en un hogar que mi madre quiso mucho, me quiere mucho y yo la amo, pero no expresaba su amor con abrazos. No nos sentaba a la mesa a preguntarnos cómo estábamos”, recordó.
La exconductora de televisión contó que en su hogar jamás escuchó frases de afecto entre los integrantes de su familia. Aunque aseguró que siempre sintió el amor de su madre, explicó que ella lo demostraba de otra manera, principalmente a través de su esfuerzo y sacrificio diario. “En mi casa nunca escuché que mi papá me diga ‘te amo Gisela’ y nunca le dije ‘te amo papá’. El amor era como que no se expresaba”, añadió.
La comunicadora señaló que la ausencia de esas manifestaciones afectivas creó vacíos que solo logró entender con el paso del tiempo. Incluso explicó que el cariño del público terminó ocupando un espacio emocional muy importante en su vida.
La conductora relató que el público se convirtió en un refugio afectivo: “Entonces cuando ustedes me conocen, muchas veces han dicho: ‘Ah sí, Gisela es esforzada, le encanta el aplauso’. Sí, me gustaba mucho, porque el público de ese modo me abrazaba. Yo sentía que estaba allí con ellos, en un lugar bien, en un lugar que me hacía sentir estupenda”, expresó.
Cuando tenía cinco años, Gisela conoció a su padre, Jorge Valcárcel, quien hasta entonces no había formado parte de su vida. Ese episodio quedó grabado con dolor en su memoria. La llegada de él cambió por completo la dinámica familiar y, siendo niña, a la conductora le costó comprender por qué no había estado presente durante sus primeros años.
Con el tiempo, Gisela descubrió la historia que marcó la infancia de su padre: perdió a su progenitor cuando apenas tenía ocho años y luego fue enviado junto a sus hermanos a un internado, situación que afectó su manera de expresar los sentimientos. Esa comprensión fue clave para iniciar un proceso personal que transformó su relación con el pasado. “Cuando empiezo a entender que papá no me podía dar abrazos, porque nunca se los habían dado, porque él también perdió un papá…”, contó.
“40 y pico… El perdón no nos hace santos, el perdón nos cura, nos sana”, afirmó Gisela Valcárcel, quien reveló que necesitó más de tres décadas para encontrar esa sanación. Reconoció que comprender el contexto de sus padres fue clave para mirar su historia desde otra perspectiva y dejar atrás las heridas de la infancia. La conductora aseguró que sanar tomó tiempo, pero ese entendimiento le permitió continuar construyendo su camino sin el peso del pasado.
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta