La noche del 30 de septiembre de 2023, una vivienda de la calle Trinidad Morán, en Lince, se convirtió en escenario de una celebración que terminó en tragedia. La congresista Rosselli Amuruz organizó una reunión para festejar los 33 años de su pareja, el excongresista Paul García. Desde las tres de la tarde, la casa recibió invitados con orquestas de salsa, bebidas y un equipo audiovisual contratado para registrar el evento. Entre los trabajadores estaba Christian Enrique Tirado, periodista, realizador audiovisual y dueño de una pequeña productora que había formado con familiares y amigos. Christian conocía al homenajeado y grabar la fiesta era también un gesto de amistad; junto a su hermano alternaba las cámaras mientras los invitados bailaban y conversaban.

Necropsia revela las causas de la fatídica muerte de ‘La Chocolatita’ tras el estremecedor hallazgo de su cuerpo

Nadie imaginaba que horas después esas grabaciones y las cámaras de seguridad de la calle se convertirían en pruebas clave para reconstruir un crimen. El recuerdo que sobrevivió no fue el de un cumpleaños, sino el de un hombre desplomándose sobre el pavimento tras recibir un disparo. Entre los asistentes figuraban trabajadores del Congreso y la entonces tercera vicepresidenta del Parlamento, Rosselli Amuruz. Su presencia convertiría el caso en un escándalo político, aunque aquella noche nadie hablaba de investigaciones ni expedientes judiciales.

Salen a la luz los graves antecedentes del sospechoso del crimen de ‘La Chocolatita’: su madre y expareja lo denunciaron

Cuando el reloj marcaba las 12:36 de la madrugada del domingo 1 de octubre, una cámara frente al inmueble registró una escena que después sería revisada una y otra vez por investigadores y periodistas. Rosselli Amuruz abandonaba la vivienda sostenida por Paul García. También aparecía Alicia Guillén, trabajadora de la Tercera Vicepresidencia del Congreso. Las fiestas suelen terminar cuando se apagan las luces y la música deja de sonar; aquella reunión terminó de otra manera.

Rosselli Amuruz posa junto a Christiam Enrique (izq.), asesinado en la fiesta de Paul García, y su hermano Erik Enrique. Este último fue contratado en una oficina legislativa. (Foto: Facebook) El vehículo se detuvo frente a la puerta, y la congresista hizo una pausa en las escaleras antes de que otras trabajadoras del despacho la ayudaran a subir. García abordó por el otro lado, y el automóvil se alejó de la vivienda, desapareciendo de la escena. Sin embargo, dentro de la casa la celebración no había terminado: algunos invitados seguían conversando mientras otros se retiraban, y Christian continuaba allí, dedicado al trabajo para el que fue contratado. Trece minutos después, la historia cambió de rumbo. A las 12:59 de la madrugada, varias personas salieron bruscamente de la vivienda, y la pelea que había comenzado en el interior se trasladó a la calle. Las cámaras muestran a los hermanos Pedro y Abel Valdivia enfrentándose con Christian Tirado y con el amigo que luego declararía como testigo clave ante la División de Homicidios. Christian logró liberarse del forcejeo y avanzó hacia la pista; Pedro Valdivia fue detrás de él. Mientras ambos intercambiaban empujones y golpes, el acompañante de la víctima intentaba contener a Abel Valdivia. En medio de la confusión ocurrió el movimiento que marcaría el desenlace de la noche. Abel Valdivia caminó hasta su vehículo, abrió la puerta del piloto y comenzó a buscar debajo del asiento. Segundos después sacó una pistola, la rastrilló y salió nuevamente hacia donde continuaba la pelea. El testigo declaró posteriormente que Christian intentó calmar la situación cuando observó una discusión relacionada con una mujer que era increpada por otro asistente. Según su versión, el periodista solo buscó detener el enfrentamiento, pero terminó convertido en protagonista involuntario del conflicto. Abel Valdivia (primero a la izquierda) viajó a Colombia el domingo 1 de octubre tras el asesinato de Christiam Enrique. Al lado de otro de sus hermanos, está Pedro Valdivia (primero a la derecha), quien estuvo detenido por el mismo hecho ocurrido en Lince. El momento en que Abel Valdivia Montoya le dispara en el pecho al periodista Christian Enrique Tirado en medio de una pelea en una fiesta a la que asistió la congresista Rosselli Amuruz. (Foto: Captura "Punto final") Las cámaras captaron otro detalle de la escena: después de la persecución, Abel Valdivia reaparece caminando hacia el automóvil con el arma guardada en la cintura. Detrás de él llega Pedro. Ambos suben al vehículo junto a una mujer y abandonan rápidamente el lugar. A pocos metros, Christian ya no podía seguir corriendo. Cayó sobre una esquina mientras su hermano regresaba desesperadamente a la vivienda en busca de ayuda. El periodista tenía 31 años. Además de dirigir su propia productora, había participado en proyectos audiovisuales y esa noche solo cumplía con registrar una celebración que jamás imaginó sería la última de su vida. También afirmó que, al ver el arma, Christian enfrentó verbalmente a su agresor. Fue entonces cuando se produjo el disparo.

FUGA Y PROLONGACIÓN DEL CASO

Las investigaciones permitieron establecer que, tras abandonar Lince, los hermanos tomaron caminos diferentes. Pedro Valdivia acudió a una comisaría de Miraflores para denunciar que había sido víctima de una agresión durante la fiesta. Abel, en cambio, abandonó el Perú. Primero viajó a Colombia y después llegó a Rusia. Durante meses permaneció fuera del alcance de la justicia peruana hasta que fue ubicado por Interpol. Su captura permitió iniciar el proceso de extradición, que finalmente se concretó en octubre de 2024. Desde entonces permanece sometido al proceso penal como presunto autor del homicidio. La extradición fue gestionada por Interpol, tras su identificación en el extranjero. La investigación también alcanzó a Pedro Valdivia, quien afronta cargos vinculados a presunto encubrimiento, omisión de auxilio, denuncia calumniosa y otros hechos derivados de aquella madrugada. Ambos sostienen que actuaron en legítima defensa, versión que deberá ser evaluada durante el proceso judicial. Mientras tanto, la familia de Christian Tirado ha insistido en que el caso llegue al juicio oral. Su padre ha participado en plantones y audiencias reclamando una sentencia, convencido de que las imágenes, los testimonios y las pericias reconstruyen una secuencia que, a su juicio, no deja dudas sobre lo ocurrido.

Detrás del ruido político que rodeó el caso —con la presencia de una congresista, las versiones sobre la organización de la fiesta y los viajes de algunos protagonistas— permanece la historia que lo originó todo: la de un periodista que acudió a trabajar a una celebración de cumpleaños y nunca regresó a casa. Con el paso de los años, el componente político terminó ocupando buena parte de los titulares y alimentó la polémica pública. Sin embargo, el hecho central sigue siendo la tragedia de un comunicador que perdió la vida mientras cumplía con su labor.

Leer artículo completo en trome.com →