Este miércoles asumieron funciones los senadores y diputados electos para el periodo 2026-2031, marcando el retorno del Congreso bicameral en el Perú tras más de tres décadas. La última vez que funcionaron ambas cámaras fue antes del 5 de abril de 1992, cuando Alberto Fujimori dio un autogolpe de Estado, las disolvió y convocó a una asamblea constituyente que dio origen a la Constitución de 1993, aún vigente pese a sus múltiples modificaciones.
La mención del expresidente es pertinente porque será su hija, Keiko Fujimori, la primera mujer electa presidenta de la República, quien deberá gobernar junto a este Parlamento bicameral. La tarea no será sencilla: aunque su partido, Fuerza Popular, lidera ambas cámaras con 22 senadores y 41 diputados, no alcanza la mayoría absoluta. Para gobernar en calma, el fujimorismo deberá conciliar con Juntos por el Perú, Renovación Popular, Partido del Buen Gobierno, Obras y Ahora Nación.
Otro punto crítico es la vergonzosa herencia del anterior Legislativo unicameral: ochenta y dos de 130 congresistas tenían investigaciones fiscales abiertas y la Comisión de Ética archivó más del 85% de las denuncias recibidas. “De nuevo el otorongo no comió otorongo”, se lee en el editorial. El nuevo Congreso debe romper ese ciclo evitando que prime el espíritu de cuerpo, y se espera que la bicameralidad ayude a lograrlo.
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