La corona que Sabrina Herazo conquistó en República Dominicana no es solo un logro personal: es un triunfo que se explica desde la identidad y la memoria de todo el Perú. En el certamen Miss and Mister Tourism of the World, la joven nacida en Chimbote representó al país y se alzó con el primer lugar, en un evento que no solo valora lo físico. “En realidad, somos embajadoras de la inteligencia y la cultura del Perú”, afirma.

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Sabrina empezó a concursar desde los 12 años, siempre acompañada por sus padres. Ahora, con 18 años, ganar en el exterior la llena de orgullo: “Es bonito ganar en tu país, pero ir afuera representando al suelo que te vio nacer y quedarte con el primer lugar es, de verdad, algo increíble”.

En el certamen, su belleza y su conocimiento del país se abrazaron, y los trajes típicos fueron la cereza del pastel. Su tema de exposición fue la región Áncash, que conoce bien y a la que pertenece. “Es histórica. Es la tierra de la Cordillera Blanca. Tenemos el nevado Huascarán y es cuna de una de las culturas más importantes del continente”, detalla. Allí, asegura, “se disfruta del mar, los nevados y hasta de una pequeña ceja de selva”.

También dedicó palabras a su tierra, Chimbote, la ‘Ciudad del Acero’, que califica como un lugar con “playas hermosas y una gastronomía increíble”. Para Sabrina, la clave de su triunfo está en una frase que la define: “No hay belleza si no hay inteligencia”.

Sabrina Herazo, orgullosa de sus raíces, destaca que en su ciudad natal reina un fuerte sentido de hermandad: “Todos somos uno solo”. Entre los sabores típicos de su tierra menciona el chocho, un frijolito que suele acompañar al cebiche o a la leche de tigre. Sobre su formación, revela que lleva preparación en modelaje desde los 12 años, pero deja claro que la belleza no lo es todo. “Es una parte, pero recuerda que de nada sirve la belleza si no hay inteligencia”, afirma. Y añade: “Sola no sirve para nada”. Para ella, el atractivo físico se desvanece si no hay conversación: “Puede pasar que un chico te parezca atractivo, pero si conversan y no genera un buen tema, ¿chau?”. En ese sentido, sentencia: “Si no sabe hablar, no me tomo ni un café con él”. La modelo sostiene que “el ser humano se hace interesante con sus conocimientos” y que hay “calladitos que se ven muy bonitos, pero no saben hablar”. Paralelamente al modelaje, Herazo estudia Derecho y planea especializarse en Penal o Familia, pues su principal preocupación es “que se respeten los derechos de los niños”. Con la corona ya obtenida, su siguiente paso, junto a su directora Úrsula Pedrero, es “ayudar a los niños en general y a los que tienen habilidades especiales en particular”. Lo más valioso de este logro, según ella, es que “ahora puedo tocar puertas y sé que se van a abrir; así podré cumplir el sueño de apoyar a los más pequeños”. Finalmente, ante quienes creen que una modelo no puede ser buena estudiante, responde con contundencia: “Mis notas son excelentes en la universidad”. Y cierra con un saludo a todos.

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