Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) descubrió en la antigua ciudad portuaria de Hala Sultan Tekke, en Chipre, un conjunto de tumbas de la Edad del Bronce que datan de hace más de tres mil años. Las excavaciones, que comenzaron en 2010 y fueron dirigidas por investigadores suecos, sacaron a la luz más de 500 objetos completos elaborados con metales preciosos, marfil, piedras preciosas y cerámica de gran calidad. Entre las piezas halladas destacan diademas de oro, gemas, armas y cerámicas procedentes de distintos rincones del mundo antiguo.
Las tumbas estaban formadas por cámaras subterráneas a las que se accedía mediante un estrecho pasadizo, y su contenido indica que quienes fueron enterrados pertenecían a la élite gobernante de la ciudad. Un estudio publicado en 2026 en la revista Oxford Journal of Archaeology analizó los hallazgos y concluyó que las piezas reflejan una intensa interacción cultural entre Chipre, Egipto, el Egeo y el Cercano Oriente. El descubrimiento ofrece nuevas pistas sobre la riqueza y las amplias redes comerciales que existían en el Mediterráneo hace más de tres mil años.
El director de la expedición, Peter Fischer, señaló que la riqueza del hallazgo sugiere que los enterrados pertenecían a la élite gobernante de la ciudad. “Considerando la riqueza de los ajuares funerarios, es razonable suponer que se trataba de tumbas reales, aunque no sabemos mucho sobre la forma de gobierno que tenía la ciudad en esa época”, explicó, y agregó: “Sin duda, quienes fueron enterrados aquí formaban parte del gobierno de la ciudad”. Aproximadamente la mitad de las piezas procedía de otras regiones: el oro y el marfil llegaron desde Egipto; el lapislázuli, de Afganistán; la cornalina, de la India; y la turquesa, de la península del Sinaí. También aparecieron objetos de ámbar originarios del Báltico y recipientes cerámicos fabricados en la actual Grecia, así como en Turquía, Siria, Palestina y Egipto.
Entre los descubrimientos más llamativos destacan varias diademas de oro decoradas con figuras en relieve de toros, gacelas, leones y flores. Los investigadores analizaron estas piezas y determinaron que muchas presentan señales de desgaste, lo que indica que fueron utilizadas por sus propietarios antes de ser depositadas en las tumbas. El estudio también identificó pequeñas placas de oro colocadas sobre la boca de algunos difuntos. A diferencia de las diademas, estas no muestran señales de uso, por lo que los investigadores creen que fueron fabricadas exclusivamente para formar parte del ritual funerario.
Los arqueólogos también encontraron esqueletos bien conservados, como el de una mujer enterrada con un niño de aproximadamente un año y un juguete de cerámica. Varios hombres y mujeres portaban diademas y collares con colgantes de gran calidad, probablemente elaborados en Egipto durante la XVIII dinastía, bajo el reinado de faraones como Tutmosis III, Amenofis IV y Nefertiti. Según Fischer, “Los resultados indican una producción local chipriota que integra influencias minoicas, micénicas, egipcias y del Cercano Oriente, al tiempo que mantiene un estilo regional distintivo”. El investigador agregó que estos descubrimientos brindan nuevas perspectivas sobre la artesanía, el intercambio cultural y las prácticas funerarias en el Mediterráneo oriental, en un período de intenso comercio impulsado por la producción y exportación de cobre desde Chipre.
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