A semanas de sus conciertos en Lima y Arequipa, el cantautor español Álex Ubago reflexiona con Correo sobre sus veinticinco años de trayectoria, desde aquellos inicios con una guitarra hasta hoy, cuando recorre el mundo celebrando una carrera que lleva al amor como emblema.

El artista, que se presentará el 7 de agosto en el Teatro Fénix de Arequipa y el sábado 8 en el Centro de Convenciones Scencia de La Molina, recuerda que su primera maqueta —“un regalo de cumpleaños para mi novia”— no tenía fines comerciales. “No tenía grandes expectativas ni planes comerciales; mi única intención era escribir y cantar lo que sentía. Por eso, todo lo que vino después fue una grandísima sorpresa para mí, creo que las cosas que se hacen de forma auténtica, sin una mente calculadora o comercial, son las que más conectan con el público por su sinceridad”, comenta.

Consultado sobre si su forma de escribir y entender el amor ha cambiado en este cuarto de siglo, Ubago responde que “hay de todo; he evolucionado y madurado, pero hay cosas que se mantienen igual”. Destaca que siempre ha tenido “una visión del amor donde, incluso en mis canciones de desamor, hay muy poco rencor”. En sus letras, explica, “suelo reflejar respeto y el deseo de felicidad para la otra persona, aunque la relación haya terminado. Sigo escribiendo con el corazón y trato de ser muy sincero al expresar mis sentimientos”.

¿Crees que en el amor somos masoquistas, por eso funcionan mejor los temas de desamor, ruptura y despecho?

Para el cantautor, las grandes canciones suelen nacer de estados de ánimo al límite: tristeza, despecho, enfado o un amor muy intenso. “Cuando estoy feliz no me dan tantas ganas de escribir, prefiero irme por ahí a celebrarlo”, explica. “En cambio, la tristeza me invita más a mirar hacia adentro y a componer”. Sin embargo, aclara que el despecho no es la única fuente de inspiración. “Recuerdo que tras la gira de mi segundo disco tuve un bloqueo creativo y un amigo me dijo, en broma, que lo que necesitaba era que me dejara mi novia”, cuenta. Pero luego señala que éxitos como “Sin miedo a nada” o “Estar contigo” son canciones de amor nacidas de lo positivo. “Aunque es verdad que en momentos de melancolía han salido muchas de mis canciones más importantes, no es la única vía”, sostiene. "A mi entender, las grandes canciones suelen surgir de estados de ánimo al límite, ya sea por estar muy triste, despechado, enfadado o incluso muy enamorado", dice Ubago. Sobre la presión de las cifras tras vender más de un millón de copias con su primer álbum, Ubago admite que sí la sintió, pero fue “algo autoinfligido”. “Mi entorno y mi equipo discográfico jamás me presionaron en ese sentido”, aclara. A pesar de eso, siempre ha procurado ignorar los números y las ventas al momento de componer. “Nunca me he sentado a escribir un disco con una visión comercial, para bien o para mal; nunca he sido bueno para eso”, confiesa. El músico se define como un compositor disciplinado, pero que no fuerza la creatividad. “Prefiero tomar mi tiempo hasta estar seguro de que tengo un buen material, aunque eso signifique ir a contracorriente de lo que dicta la industria”, concluye. “Siempre he escrito las canciones y he entregado los discos cuando han nacido”.

Álex Ubago sostiene que su permanencia en la música durante 25 años no es fruto de la casualidad: “El hecho de seguir aquí 25 años después aquí no es una cuestión de suerte”. Por eso, ante la presión actual de lanzar una canción cada mes, el cantante opta por bajarse de ese tren: “Saco las canciones cuando siento que es el momento y cuando el material realmente merece la pena, sin obligarme a seguir un ritmo frenético”. Reconoce que, para los artistas emergentes, esa dinámica puede funcionar como una estrategia de probabilidad: si publican cien canciones, es más probable que alguna se viralice y se convierta en un disparador para cambiar su carrera. Sin embargo, advierte que el problema surge cuando llega ese “chispazo” de viralidad sin un trabajo sólido detrás que lo sostenga, porque entonces “todo se acaba pronto”. Frente a eso, Ubago prefiere ver la música como una carrera de larga distancia y no como una competencia de velocidad. “Mi manera de funcionar es otra”, resume, dejando claro que no necesita someterse a un ritmo frenético para mantenerse vigente.

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