Un informe del Centro Adrienne Arsht para América Latina del Atlantic Council revela que Estados Unidos mantiene su posición como el principal inversor extranjero en América Latina y el Caribe, aunque advierte que el avance sostenido de China en sectores estratégicos presiona a Washington a reforzar su presencia económica en la región.
El estudio, elaborado por el exministro de Finanzas de México, José Antonio González Anaya, y Martin Cassinelli, analiza dos décadas de inversión estadounidense y concluye que, pese al liderazgo, existen brechas que requieren una respuesta coordinada entre el sector público y privado. La inversión extranjera directa (IED) de EE.UU. en proyectos greenfield promedia 28.700 millones de dólares anuales en rubros como energía, infraestructura digital, manufactura y servicios.
"En las últimas dos décadas, ningún otro país se ha acercado a igualar la escala, la amplitud o la constancia del compromiso del sector privado estadounidense en la zona", señala el documento. Sin embargo, identifica rezagos en áreas estratégicas como la minería de minerales críticos, donde China ha incrementado considerablemente su presencia, especialmente en manufactura automotriz y minería.
El Atlantic Council señala en su informe que China ha acelerado su presencia en América Latina y el Caribe de forma notoria. Mientras que en la primera década del siglo XXI su inversión en proyectos greenfield no superaba los 1.500 millones de dólares anuales, en 2024 alcanzó los 13.100 millones de dólares. “La urgencia es real. China ha triplicado su IED Greenfield en ALC desde 2020 y está ganando terreno en la manufactura automotriz, la infraestructura logística y la minería”, advierte el estudio. Estos sectores son considerados estratégicos en la competencia geopolítica entre ambas potencias.
Sin embargo, los autores sostienen que el capital estadounidense no solo mantiene el mayor volumen de inversión, sino que también presenta un mayor impacto económico. Según el informe, la IED de Estados Unidos genera un 65% más de empleos por cada 1.000 millones de dólares invertidos que la de China y un 22% más que la europea. Además, las empresas estadounidenses lideran la inversión en investigación y desarrollo (I+D), lo que favorece la transferencia tecnológica y la innovación en las economías receptoras.
El informe del Atlantic Council advierte que los minerales críticos representan el principal desafío para la estrategia de Estados Unidos en América Latina. La región alberga algunas de las mayores reservas mundiales de litio, cobre y níquel, insumos clave para semiconductores, baterías, vehículos eléctricos y equipos de defensa. Pese a ello, la inversión estadounidense en nuevos proyectos mineros promedia apenas 200 millones de dólares al año, mientras que China destina aproximadamente veinte veces más recursos al sector.
"Redirigir el capital estadounidense e instrumentos de financiación pública hacia esas reservas reforzaría simultáneamente la seguridad de las cadenas de suministro internas y profundizaría los lazos comerciales con socios estratégicos en la región", sostiene el documento.
El análisis también revela que cerca del 70% de la inversión estadounidense en proyectos greenfield desde 2020 se ha concentrado en México, Brasil y Guyana. En contraste, países considerados estratégicos como Argentina, Chile, Perú y las economías de Centroamérica reciben flujos menores. Como ejemplo de una estrategia exitosa, el Atlantic Council destaca a Costa Rica, cuyas políticas sectoriales le han permitido captar inversión estadounidense con una intensidad comparable a la de economías mucho más grandes.
El informe se difunde en un momento en que la administración de Donald Trump busca fortalecer la presencia económica de Estados Unidos en el hemisferio, en el marco de su Estrategia de Seguridad Nacional de 2025. Según el documento, dicha estrategia apunta a robustecer las cadenas regionales de suministro y expandir la cooperación económica con los países latinoamericanos, con el fin de reducir dependencias estratégicas y frenar el avance de China. “La Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 identifica la asociación económica hemisférica como una prioridad estratégica”, señala el reporte. Los autores del estudio consideran que el capital privado estadounidense ya contribuye de manera significativa a esos fines, aunque sostienen que una mayor intervención del Gobierno, a través de instrumentos financieros y políticas específicas, permitiría ampliar el alcance de las inversiones. “Estados Unidos conserva ventajas decisivas en los sectores que más importan, pero mantener esas ventajas requiere una acción deliberada. El gobierno de EE. UU. tiene los instrumentos de financiamiento, las relaciones diplomáticas y la justificación estratégica para profundizar la huella de inversión de EE. UU. en el hemisferio”, concluye el Atlantic Council.
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